Su último contacto de vida fueron páginas escritas a través de su ingente estado depresivo: El desborde de su desilusión ante la repudiable iniquidad de "gente” -con nada de gente- que haciendo "uso” de su descaro -por su posición espectable, en manera encubierta-, pretendieron prebendas de la Fundación, para que ésta pudiera percibir lo que se le adeudaba. Tal documento es la única atestiguación valedera de las causas que lo llevaron al suicidio.
El testimonio del Dr. René Favaloro fue retenido largo tiempo, antes de ser publicado, dada la cruda verdad de su contenido,un abierto alegato moral mostrando la cara oculta de la desvergüenza, aberración contra la que tuvo que luchar tanto en organismos públicos como en privados, cuanto con individualidades que le mostraban un doble discurso, una duplicidad de persona que enmascaraba su bajeza; Sonrisas, halagos, afabilidades, eran falsedades ocultando la falacia. Con claridad Favaloro lo refiere en su postrer escrito.
En 1972 -teniendo 52 años- vuelve a la Argentina después de haber vivido 10 años en EEUU, habiendo sido integrante élite de la Cleveland Clinic Foundation, de Ohio, donde alcanzó fama mundial por su creación de la cirugía directa de revascularización miocardíaca -conocida internacionalmente como "by-pass”-, o puente aortocoronario.
"Mi regreso a la Argentina se debió a mi eterno compromiso con mi patria. Nunca perdí mis raíces”. Ese profundo apego a su tierra natal (telurismo) lo hizo abandonar aquel país del Norte, renunciando a importantes ofrecimientos de distintos organismos médicos para quedarse a seguir desarrollando su brillante carrera, reconociéndosele así su excepcional magnitud como cardiocirujano.
A finales de los ’70, cuando comenzó a funcionar a pleno su Instituto de Cardiología y Cirugía Cardiovascular, "…redacté los 10 mandamientos que debían sostenerse a rajatabla, basados en el lineamiento ético que siempre me ha acompañado. (….) La calidad de nuestro trabajo basado en la tecnología incorporada, más la tarea de los profesionales seleccionados, hizo que no nos faltara trabajo, pero debimos luchar continuamente con la corrupción imperante, (…) que ha contaminado a nuestro país en todos los niveles, sin límites de ninguna naturaleza. Nos hemos negado sistemáticamente a quebrar los lineamientos éticos, como consecuencia jamás dimos un solo peso de retorno”. A continuación describe cómo es "’ofrecido” -aún por instituciones de prestigio- el denominado "sistema retorno”. "(… )a médicos de la Fundación les dejan hojas con todo muy bien explicado”.
Por esa inalterable actitud de honestidad, "(…) obras sociales de envergadura no mandaron ni mandan sus pacientes al Instituto.” (…) "’Si hubiéramos aceptado las condiciones imperantes por la corrupción del sistema, si hubiéramos aceptado los retornos que se nos pedían, las deudas las habríamos cobrado en 48 horas”. (…) "Lo mismo ocurría con los pacientes privados, incluyendo la medicina prepaga”.
En cuanto a los sindicalistas, los categoriza como propensos al abuso de su poder gremial, "(…), que viven a costa de los obreros y coimean fundamentalmente con el dinero de las obras sociales, que corresponde a la atención médica”.
"La situación actual de la Fundación es desesperante,(…)”, dice, y enumera endeudamientos de diversa índole, entre los que figuran "los médicos con atrasos de varios meses”. Las desesperadas gestiones del Dr. Favaloro ante entidades nacionales, provinciales, empresarios, y aún frente a el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) -al que hace una dura crítica-, no dieron resultado para obtener ayuda financiera. "(…) El proyecto de la Fundación tambalea y empieza a resquebrajarse”. (…) "Es indudable que ser honesto en esta sociedad corrupta tiene su precio. A la corta o a la larga te lo hacen pagar"(…).
"Mis compañeros de lucha me aconsejan que para salvar a la Fundación debemos incorporarnos al "sistema”: Sí al retorno, sí al ana-ana.” "’En este momento y a esta edad (77 años), terminar con los principios éticos (…) me resulta extremadamente difícil. No puedo cambiar, prefiero desaparecer (…)”. "Me siento solo. Estoy cansado de luchar galopando contra el viento(…)”. "No ha sido una decisión fácil (el suicidio) pero sí meditada. No se hable de debilidad o valentía. El cirujano vive con la muerte, es su compañera inseparable, con ella me voy de la mano”.
Lo transcripto -elegido y extraído del extenso y dolido mensaje del Dr. Favaloro- sirve para demostrar su hacer, su sentir, y su padecer, en la sorda lucha que mantuvo contra la inmoralidad. Su natural sensibilidad, su exquisito miramiento -delicadeza-, su humanitarismo sin reserva, su concepción integradora de los valores humanos, substanciaban en el una inalterable -indestructible- eticidad, ordenamiento moral de rara condición suprahumana.
Allá, en los EEUU, a diez mil kilómetros de su país natal, un grande hombre argentino tiene un emotivo monumento que a su memoria le erigió la Cleveland Clinic Foundation, y está inscrito con todos los honores en el Hall de la Fama, en Washington DC, capital de la nación más poderosa del mundo…
