En la marcha de la economía argentina los indicadores agropecuarios son índices precisos de la evolución de uno de los pilares de la producción y fuente genuina de divisas. El crecimiento o la recesión del campo señalan tendencias que se proyectan a todos los sectores y variables socioeconómicas que repercuten en las condiciones de vida.
La actividad rural es sensible a las políticas económicas y ha sufrido un intervencionismo de doce años de regulaciones e imposiciones caprichosas, provocando el desaliento de los productores y pérdida de mercados internacionales históricamente alcanzados por la calidad de nuestra oferta. Pero ahora, hay elementos para confirmar un giro promisorio.
Por ejemplo en la venta de maquinaria agrícola, considerada un indicador adelantado de la economía, se alcanzó las 3.004 unidades entregadas en la primera mitad de este año, lo que representa un alza importante desde el estancamiento de las 2.422 unidades comercializadas en igual período, hace sólo dos años. Pero los fabricantes de maquinarias, cosechadoras y tractores podrían haber vendido mucho más equipamiento y tecnología en las últimas ferias agrícolas, ya que fueron sorprendidos por un alta demanda que nunca estuvo en los cálculos más optimistas según se pudo comprobar en las muestras como la Expo Campo o Rural de Palermo.
La mayor demanda de equipamiento se relaciona con un especial entusiasmo en el sector agrícola, apuntando a las perspectivas en la producción de soja, maíz y trigo para esta temporada. Al respecto el ministro de Agroindustria bonaerense confirmó un aumentó del 23% en la producción de trigo en la campaña 2016-2017 para lo cual desde esa área se apoya a los empresarios para que incrementar más la superficie cultivada, pero con una mejora de la calidad del trigo, acorde con la exigente demanda de los mercados internacionales. La necesidad de aplicar nuevas tecnologías para mejorar las cosechas se debe a que ante las frustraciones de los últimos años, no hubo inversión para mejorar los cultivos.
Otro reflejo del crecimiento productivo se observa en Santa Fe, donde se apura la reglamentación del sistema denominado ‘bi-tren”, compuesto por grandes camiones y remolques que triplican la capacidad de carga, a fin de hacer más ágil la logística centrada en el puerto de Rosario para la exportación agropecuaria.
