La crisis mundial plantea disyuntivas difíciles de superar, ya sea en las naciones desarrolladas o las emergentes, donde el comercio exterior es vital para mantener líneas productivas, con alto valor agregado, y el ingreso de divisas.

Como se sostuvo en la reciente Cumbre del G-20, el proteccionismo es el peor camino a seguir, porque a la larga se condena quien lo impone, ya que indefectiblemente quedará al margen del contexto globalizador de la economía. Pero también se hace necesario levantar barreras para impedir avalanchas de productos a precios de dumping, impulsadas por países paralizados por el descalabro global debido al perfil manufacturero, el más afectado en la coyuntura.

En este complejo entramado, plantea diversos interrogantes el reciente acuerdo financiero firmado por los bancos centrales de Argentina y China, por 10.000 millones de dólares. El presidente del BCRA, Martín Redrado, trató de poner paños fríos a la reacción de las entidades empresarias potencialmente afectadas por el posible sesgo comercial de dicho entendimiento binacional. Es más, esta semana prevé aclarar personalmente todas las dudas que despierta el canje de monedas o "swap", por el cual el Banco Popular de China se compromete a girar el equivalente a 10.000 millones de dólares en yuanes, si así lo requiere el Banco Central argentino.

Martín Redrado insistió que es una operación estrictamente financiera, de carácter contingente, para proveer liquidez de un país a otro para cuando sea necesario utilizar parte, o toda esa cifra, pagando los intereses que correspondan. Esto no implica compromisos comerciales bilaterales, según el funcionario.

Sin embargo la dirigencia de la UIA y de pymes argentinas sospechan de estos convenios con monedas locales porque les ronda el fantasma brasileño de transacciones en pesos y reales, sin una efectiva protección arancelaria, tal como lo prometió el gobierno nacional ante la paralización productiva con seria repercusión social.

Es de esperar que se aclare, con precisiones irrefutables, el alcance del swap suscripto con China para despejar temores. A la vez la Cancillería, a través de nuestros agregadurías comerciales, deberían determinar precios de referencia, para evitar las facturaciones de origen con valores irrisorios, como se detecta en la oferta asiática.