Estamos viviendo casi mensualmente actos de terrorismo en Europa occidental, fundamentalmente en Francia y España. No es casualidad. Son los países más permisivos con el terrorismo, porque parte de sus gobiernos de izquierda, para no caratularlos de comunistas, término perimido hoy e ideología inexistente, promueven el respeto por la libertad de acción frente a la muerte que producen los actos terroristas. Siempre postulan proteger la libertad de los terroristas para que se muevan como quieren y donde quieran, sin darse cuenta de que esos delincuentes son ya franceses y españoles, hijos de inmigrantes. No piensan en los ciudadanos muertos y luego completan la acción llevando flores a los lugares de los atentados.
¡Seguramente los islámicos terroristas verán imposibilitadas sus acciones debido al perfume de las flores!
Al terrorismo se lo combate con inteligencia y balas. Ambos inexistentes en estas potencias europeas que seguirán pagando caro su negligencia hasta que la población se canse y dejen de votar izquierdistas útiles. Deben tomar el ejemplo de Israel que combate el terrorismo como verdaderamente hay que hacerlo.
Vi por televisión las marchas a favor de la paz, las misas en honor de los muertos y otras acciones que a los musulmanes terroristas les debe causar risa y de nada valen frente a un Kaláschnikov (AK-47) o a una camioneta con explosivos.
La violencia por causas religiosas es la peor y no tiene límites, ya le ha tocado a argentinos entre las víctimas, y la única solución es aniquilar a una de las partes.
Argentina ya fue campo de batalla, no por religión, pero si por ideologías que hubieran llevado a que nuestro país fuera una Cuba o la Venezuela de hoy.
Recuerdo porque lo he vivido, el decreto de la inefable Isabel Martínez de Perón, cuando hablaba de "aniquilar" y era un gobierno constitucional. Con las imperfecciones del caso, nos salvamos a costa de muchos muertos culpables e inocentes. Europa debería aprender, de lo contrario seguirá próspero el negocio de la venta de arreglos florales. Lo de España es aún más inentendible, porque la influencia de la red de juderías de España es importante. El legado Sefardí es enorme. Los caminos de Sefarad llevan a tres cascos históricos en Toledo, Segovia y Avila declarados patrimonio de la humanidad por la Unesco.
