El ente de las Naciones Unidas para la educación, la ciencia y la cultura, Unesco, lamentó que el programa de acceso a la educación universal en 2015, como plazo límite, siga siendo una utopía. No se cumplieron sus objetivos a pesar de la importancia y el compromiso asumido. El operativo, "Educación para todos” no se completó integralmente en la mitad del planeta y se necesitarán unos 22.000 millones de dólares hasta 2030, cuatro millones más de maestros primarios, y otros tres lustros para terminar con la lacra del analfabetismo.
Aunque solo uno de cada tres países llegaron a los objetivos fijados en 2000, la Unesco destaca también avances en regiones postergadas, aunque advirtió que si no se emprende una acción concertada y se otorga a la educación la atención que no se le dispensó en los últimos quince años, seguirá habiendo millones de niños excluidos del aprendizaje. Un 52% de los países ha conseguido un acceso universal al ciclo primario, pero del 48% restante sólo un 10% está cerca de lograrlo y el otro 38% sigue muy lejos de esta meta, lo que conlleva a que unos cien millones de niños no terminen la escuela este año.
Afganistán, China, Ecuador, Mali y Marruecos están entre los países donde más aumentó la escolarización y debe considerarse el esfuerzo ya que un tercio de los niños sin escolarizar vive en zonas en guerra o son indigentes: los hijos de las familias más pobres tienen cinco veces menos probabilidades de terminar la primaria que los de países ricos.
Sobre América latina, la Unesco observa que más de la mitad de los países lograron la escolarización universal, pero una quinta parte de los alumnos deserta antes de completar su formación básica, si bien la región avanza en educación, pero sigue teniendo casi cuatro millones de niños fuera del sistema. También avanzó en enseñanza preescolar, aumentando un 75% y más de la mitad de los países, incluidos Chile, Ecuador, México y Perú, lograron que la matrícula alcanzara un 80%. Pero todavía unos 33 millones de personas adultas carecen de conocimientos básicos de lectura y escritura -55% mujeres- siguiendo al margen del sistema.
La educación es un derecho básico y una responsabilidad de los estados, no una prebenda política. Los números de la Unesco dicen que los más marginados son los pobres y la mayoría son niñas, una discriminación ignominosa.
