La III Asamblea General del Sínodo de Obispos que, bajo el lema "Los retos pastorales de la familia en el contexto de la evangelización”, abordará asuntos considerados urgentes por la Santa Sede, comenzó ayer en la basílica de San Pedro y su desarrollo ocupará esta semana, aunque no habrá decisiones hasta el año 2016, no obstante la trascendencia para el mundo católico.
Es que se adoptó una metodología atípica, propia de las innovaciones del papa Francisco, ya que las sesiones se pueden seguir puntualmente al ser considerada una asamblea mediática. Por primera vez, durante toda la duración del Sínodo, serán publicadas informaciones sobre los debates en la red social Twitter. No obstante, existe cierta polémica en los medios especializados, después de conocerse que no se publicarán las intervenciones completas de los diferentes obispos participantes y sólo se dispondrá de resúmenes, sin precisar a quien pertenece cada una de las opiniones expresadas.
En este sínodo se afrontarán asuntos urgentes respecto del momento actual de la familia, para lo cual se envíaron cuestionarios a las diócesis, sacerdotes y laicos y cuyos resultados serán parte a debatir por esta reunión polémica. Incluso se esperaba que hubiesen testimonios de divorciados que se han vuelto a casar, uno de los argumentos más controvertidos que considerará la Asamblea. El Vaticano precisamente pidió a los medios no monopolizar la cuestión con temas estrictamente occidentales, ya que el debate tiene otras proyecciones.
Por ejemplo los desafíos sobre la familia incluyen temas importantes y urgentes como la pobreza, la inmigración, la
poligamia, o los abusos y violencias. Y en cuanto a los diferentes cruces de recientes declaraciones y declaraciones sobre los sacramentos que han recibido los católicos divorciados, la Santa Sede ha señalado el tema como una responsabilidad personal.
Más allá de lo que representa el sínodo, la expectativa internacional se centra en un debate que reúne a 114 presidentes de Conferencias Episcopales, 13 jefes de Iglesias Católicas Orientales, 25 jefes de Dicasterios de la Curia Romana, miembros de nombramiento pontificio y delegados fraternos, representantes de comunidades no cristianas, y 13 parejas de esposos que testimoniarán sus experiencias en el marco de la familia.
