Por cuestión de naturaleza, la dirigencia opositora completa reaccionó de la misma manera ante el nuevo escenario político plantado por la enmienda constitucional propuesta por Gioja.

Fue un No granítico, sin dudas, aunque con algunos huecos argumentales: cada uno por su lado buscó alguna línea jurídica para responder a la embestida, perdiendo de vista la naturaleza política de la vista del 8 de mayo, cuando la gente deberá decidir si acepta o rechaza que la Constitución Provincial sea modificada.

Ibarra, Colombo, Basualdo, Conti y sus facciones, todos desembarcando en una repentina militancia para una elección no prevista, pero que será un cita decisiva para el futuro. De lo que salga aquí y de los mensajes que se desprendan de las urnas del plebiscito, dependerá todo lo siguiente en los próximos turnos electorales: alineaciones, amistades y enemistades, vivos y muertos.

Hasta acá, cada uno juega para su puchero en el universo opositor. Unos volanteando, otros caminando, alguno con campañas publicitarias y otros haciendo epicentro en los Tribunales para combatir la enmienda y fogonear el No.

Pero resulta que a esa planta le floreció un brote ni esperado ni bien recibido. Que funciona como una patada en el hormiguero y convulsiona un dificultoso armado, entre un generoso abanico de dirigentes que tienen una sola cosa en común, su oposición al gobierno de Gioja.

Con la llegada sin avisar de César Gioja -nada menos que hermano y senador oficialista- al terreno opositor (aunque fuera solamente para la cita plebiscitaria de mayo) las cosas han quedado patas para arriba. Y ha despertado innumerables consecuencias.

– La primera, cierto placer para quienes vienen remando desde hace tiempo por el sello opositor en la provincia, por el simple hecho de que al gobernador le hayan clavado una espina desde el lugar menos pensado: su propia familia y sus propias filas partidarias. Por eso ningún opositor de los de verdad pudo ocultar el confort -aunque sólo sea en la dimensión política- de asistir al desgaste entre hermanos que supone el alto voltaje que se dedican por la re-re.

– La segunda, un rápido recálculo de la situación que les hizo perder el entusiasmo. Es que el crecimiento de César en el espacio del No implica -también por una cuestión natural- la pérdida de espacio de los que reportan desde hace tiempo en la oposición. Y nadie está en condiciones de hacer alguna cesión generosa en tiempos en que cada centímetro cuesta caro.

– La tercera, una evidente dispersión entre los opositores respecto de qué tratamiento ofrecerle a la llegada de César. Si darle una bienvenida de brazos abiertos, como por un momento pareció sugerir el sector alineado con el bloquista Enrique Conti. Si funcionar como un complemento tácito y fuera de los flashes, como el rawsino Ibarra quien fue el único que acompañó al senador en sus incursiones por Tribunales. O si mantener una prudente distancia, que funcione como barrera de contención a hipotéticas sociedades, como Roberto Basualdo, su colega en el Senado. Colombo, el otro dirigente opositor de peso que naturalmente milita por el No, fue el único que apareció en una foto con César hace algunas semanas en la peatonal, y jura haber sido sorprendido por el senador cuando se le acercó a saludarlo en público. Rápido, le entregó una boleta por No.

Existe en consecuencia una realidad incontrastable en el mundo No. Que todos los que juegan sus fichas a ese casillero lo hacen bajo expectativas diferentes y, peor aún, con acciones por canales distintos.

Como en toda contienda electoral, pueden ganar o perder, no es eso lo que está bajo análisis. Lo que cabe preguntarse es: si el No consigue imponerse y desplazar a Gioja de la chance de un nuevo mandato, ¿quien será el ganador político que pueda capitalizar para su campamento semejante hueco?

Allí es donde empiezan lo codazos. Porque no es otra que esa la ruta seleccionada por el senador César Gioja: apostar todas las energías en este plebiscito para irrumpir como triunfador si consigue imponer el No. Convengamos también que es uno de los que más fuerza hace, aunque el No en la campaña de un socio reciente del gobierno como él, no resulte todo lo contundente que en boca de un opositor de toda la vida.

También estará el resto de los dirigentes del firmamento opositor reclamando su paternidad sobre un hipotético triunfo del No, que en sus casos sería una plataforma de relanzamiento para las aspiraciones hoy un tanto machucadas.

Será el No, entonces, un hijo de al menos 5 padres. Y habrá que hacerle ADN, si es que eso es posible en el difuso terreno de la política. Y aún seguirá sufriendo de tironeos si no gana el 8 de mayo. Los 30, 40, 45 puntos que obtenga en ese caso también serán objeto de la aparición de muchos padres y madres.

La capitalización de esa suma -más estrecha o más generosa- dependerá de los pasos que se den a partir del 8 de mayo, porque será ese día el punto de largada para entrelazar alianzas entre todos los que van por el No, y comenzar los descartes.

Y habrá que ver también qué es lo que hace el senador César Gioja, el nuevo y repentino habitante. El se proclama hasta el cansancio dentro del oficialismo, pero eso tiene sus matices. De hecho, ha cambiado el encabezado de su Twitter: donde antes se presentaba proclamando su defensa del gobierno provincial, ahora aparece con una defensa al gobierno nacional.

Asegura César que no recalará en ningún armado electoral en la provincia con la dirigencia opositora con la que ahora coincide en el No, pese a los contactos que hubo entre dirigentes y de las fotos "no queridas".

Pero más que a eso, habrá que prestarle atención a lo que ocurra con los alineamientos a nivel nacional y los apoyos para presidente de la Nación, que serán en el mismo día de la elección de gobernador en San Juan.

Pese a la enorme dificultad por encontrar "presidenciables" -especialmente en la oposición nacional-, se supone que ese será el orientador de los encolumnamientos.

La cosa es así. A pesar de jugarse todo por el No en el plebiscito, César Gioja mantiene firme el membrete con la imagen de Cristina en su bunker y no ha hecho señas de cortarse del bloque de senadores en el Congreso.

Si eso se mantiene así, al supuesto envión recibido por el No lo deberá traducir en la interna abierta del oficialismo provincial, y pulsear con su hermano o con quién él impulse. No podrá hacerlo en la interna de la oposición, sencillamente porque para eso deberá apoyar a otro candidato a presidente.

El asunto para los opositores locales es si César desembarca a pleno en la oposición nacional. Cambia de bloque y acepta alguna supuesta invitación de los PJ Federales tentados por disponer durante un año de un senador más. ¿Puede pasar? Hasta ahora no hay movimientos y el propio senador lo descarta, pero los hechos muestran cosas que nadie podría haber imaginado poco tiempo atrás.

Hasta acá es lo que se ve. Pero vendrán nuevos capítulos, todos capaces de volver a cambiar las cosas.

Quedó claro con las últimas dos preguntas respondidas por el senador hace unos días en Misión Imposible, por Radio Colón.

-¿Hay chances de que esté el apellido Gioja en boletas distintas en la próxima interna del oficialismo?

-Es posible.

-¿Y de que esté el nombre de César y el de José Luis en la misma boleta?

-Es posible.