Sin dejar de ser optimista considero que se está terminando de desvanecer la ilusión de una escuela que prometía movilidad social e igualdad de oportunidades de trabajo y empleo. "Educación y Trabajo” es una pareja necesaria pero no suficientemente interrelacionada. Los tiempos actuales modifican y reconstruyen nuevos paradigmas. El sistema educativo no logra garantizar oportunidades para todos en un mercado de trabajo globalizado y competitivo. Pero sí, debe procurar en el marco de una propuesta amplia, una formación que acerque a niños y jóvenes al mundo del trabajo, de la producción y de la vida fuera de las aulas, a pesar de los tiempos que corren. Como dice el pedagogo Sebastián Otero, "Su abordaje requiere de otros marcos interpretativos para comprender el carácter social, económico y político entre educación, trabajo y saber”

Sí podemos decir que se ha perdido la cultura del trabajo avasallada por el facilísimo.

Es significativo afirmar que el saber se ha construido con un elemento clave en el funcionamiento de los procesos de trabajo tanto en las políticas públicas y empresariales. Un aspecto importante a considerar son las estrategias pedagógicas, que remiten a la concepción respecto al saber, su producción y apropiación.

Muchas investigaciones han advertido la dificultad de pensar la relación entre saberes académicos y prácticos, en cuanto proceso de transferencia se refiere. Se demuestra cómo el uso de conceptos matemáticos en la vida diaria, no surgen de la transferencia de lo aprendido formalmente, sino que es el propio contexto de lo cotidiano, en donde se construyen los conocimientos que son útiles a la acción. Es decir, es otra forma de reconstruirlo, se haya mediado por las formas sociales de división del trabajo, por el tipo de tecnología empleada y la organización de los tiempos y espacios.

El ambiente educativo y laboral, son los espacios más estructurados y formales de socialización del ser humano, junto con los espontáneos familia y barrio. Hoy la escuela, debería trabajar para otra economía. El abordaje del trabajo como contenido a enseñar, sólo aparece asociado a espacios específicos del sistema educativo: educación técnica y agraria. El resto del nivel educativo asume como tarea propia la preparación para estudios superiores. Ello excluye cualquier instancia en la que el trabajo se piense como contenido a enseñar. No se genera un escenario en el que se construyan significados positivos del "trabajo”.

El objetivo será dar otra mirada en el mercado de trabajo hoy y las posibilidades que los más educados encuentran en él. En este contexto aún la población más educada puede quedar fuera del empleo, que efectivamente se viene agudizando e incluso se instala como tendencia. Se habla de una generación "Ni-Ni” (que ni estudian ni trabajan). Es frustrante para los jóvenes que sus recorridos escolares no conduzcan a la inserción laboral. Es preocupante la forma en que los jóvenes imaginan su propio futuro. Recientemente el Ministerio de Educación de la Provincia de Córdoba definió y puso en práctica un nuevo espacio curricular para la Educación Secundaria denominada "Formación para la vida y el trabajo” con la intención de "contribuir a que los estudiantes puedan pensar y desarrollar sus procesos de participación social, política cultural y económica”. Es repensar la cultura escolar (organización, tiempos espacios). Con la posibilidad de convenios marco con instituciones privadas y públicas incluyendo distintas actividades extra-aúlicas. El enfoque está puesto en comprender la incidencia del trabajo y cultura en el desarrollo de la identidad personal y social en el contexto actual. En este sentido, se explicaría cómo potenciar experiencias que colaboren con cada joven y enriquecer así, su proyecto de vida.

La educación secundaria, debe ser una experiencia de aprendizaje integral, que sirva para la vida y el trabajo. Es imprescindible volver a la cultura del esfuerzo y reconstrucción de los saberes.

(*) Licenciada en Letras. Escritora y Productora del programa Botica Educativa-LV5 Radio Sarmiento.