La educación según algunos pedagogos es un proceso de socialización formativo mediante el cual se transmiten conocimientos, cultura, habilidades, valores. Esta, no sólo se percibe a través de la palabra, es evidente a lo largo de nuestra vida, en todas las acciones, reacciones, sentimientos y actitudes. ‘La escuela ha sido siempre el reino de lo cognitivo, pero debería ser el reino de lo afectivo” (Santos Guerra, Miguel Ángel ‘Ideas en Acción”). Lo cierto es que las mejoras y altas finalidades que se proponen para la educación, se quedan en nada, si no se transforma en un curriculum accesible y universal. No se puede dejar de reconocer que tenemos modelos tradicionales de fragmentación del saber en materias, áreas, campos de formación. Se conservan tipos de evaluación anquilosados, que impiden la aplicación real de una currícula flexible, que atienda a cada alumno en función de sus características personales, es decir, respondiendo al modelo de educación inclusiva aceptada por la mayoría de los países a través de la convención de la ONU.

‘Un curriculum debe disponer de una formación básica integral que favorezca aprendizajes transferibles, dotando de competencias suficientes que forme para la propia toma de decisiones, en fin, que resulte decisivo para conformar un perfil de especialista en ‘ser persona”. Las competencias están conformadas por un conjunto de capacidades, aptitudes, conocimientos, destrezas, habilidades actitudes y valores que permitan a la persona desenvolverse en un nivel de calidad. Y hoy muchos currículos no lo demuestran y especialmente en el nivel secundario. Recientemente el Ministerio de Educación de la Provincia, hizo llegar a los directores del nivel medio bajo el nombre de ‘Orientaciones de Educación” un rediseño de la currícula de nivel secundario. Este material, no fue a consulta a los agentes de cambio, los docentes. Si bien ellos, serán reubicados de acuerdo a los espacios curriculares establecidos. Debemos consignar que está en vigencia el ‘Estatuto del Docente” donde se establece que el titular desplaza al interino. Hoy está en riesgo el trabajo del docente. Conocemos la necesidad del cambio del nivel, pero estamos en época de espera, transición y nos preguntamos ¿Por qué tanto apresuramiento?

San Juan, fue escenario de la más amplia consulta de todos los sectores para la Ley de Educación Provincial. Ella incluye espacios curriculares como Educación Sexual, Emocional, Ciencia y Técnica los cuales, no están contemplados en el nivel medio. Cabe señalar que deben ser aprobarlos por el nuevo Ministerio de Educación de la Nación, cuyos lineamientos pedagógicos antropológicos y didácticos desconocemos. Si bien, hay un Consejo Federal de Educación que es la puesta de acuerdo de todos los ministros de las provincias, estas guardan autonomía en cuanto lo resuelto en ese ámbito. Los cambios demandarán recursos financieros, humanos, de infraestructura. Sabemos que en el caso de las Escuelas de Jornada Completa, no se aplica en su totalidad, por falta de infraestructura. Me permito citar una opinión del neurocientífico Facundo Manes quien expresa ‘El cambio debe basarse en cuatro pilares para una sociedad en desarrollo: el cerebro primera infancia, educación de calidad, instituciones fuertes y transparentes e infraestructura”. El logro de la calidad educativa en cada momento, pasa por un diseño curricular que ofrezca respuestas válidas a los alumnos, para la vida y la sociedad.