La educación está considerada como uno de los derechos fundamentales de todos los ciudadanos. Muchos autores destacan las nuevas demandas, que exigen una redefinición de las concepciones de enseñanza, aprendizaje, de contenido escolar y de las relaciones entre estos. Estas demandas hacen evidente, la necesidad de diversas renovaciones en los modelos didácticos. Así, el énfasis puesto en el conocimiento como contenido escolar y en la enseñanza como transmisión de contenidos, se traslada a la propuesta de adquisición y desarrollo de capacidades que habiliten a los alumnos para afrontar los nuevos escenarios. Esto no conduce a un recorte arbitrario de la currícula o incorporación de nuevos contenidos a las propuestas curriculares. Se trata de pensar en la adquisición y el desarrollo de aquellas capacidades que permitan abordar distintos tipos de contenidos inherentes a los NAP (Núcleos de aprendizaje prioritario) que son imprescindibles tanto para el desempeño escolar, como para la resolución de las múltiples situaciones que se les presentan en la vida cotidiana.
Avanzar en un desarrollo pedagógico centrado en capacidades y competencias, contribuye a hacer efectivo el derecho a una educación de calidad. ‘La pedagogía debería centrarse no sólo en transmitir conocimientos sino destrezas acerca de cómo operar en las diferentes tareas. Ser competente requiere combinar una serie de destrezas relacionadas con el ‘ser” el ‘hacer” y el ‘conocer”. Respecto al ser indica que un docente, un profesor competente, debe actuar con adecuación a los códigos de conducta, los valores y la ética que regulan su profesión. Con relación al hacer, es la necesidad de disponer de habilidades generales (planificar y diseñar una tarea, integrar un grupo, trabajar creativamente y críticamente, es decir, ser competente, teniendo conocimientos significativos y actualizados (Necesidad imperiosa de un perfeccionamiento y actualización permanente y en servicio). En San Juan, el sistema educativo se estructurará basado en capacidades y competencias. El trabajo por competencias se basa en la búsqueda de aprendizajes significativos que preparen al alumno para la vida. Se trata, no sólo de transmitir conocimientos sino de enseñar al alumno cómo, cuándo y el por qué aplicar esos conocimientos y habilidades, además de utilizar los medios digitales como herramienta fundamental. Ello, requiere un cambio de mentalidad y un plan de trabajo global. El aprendizaje por competencias requiere abordar de manera interrelacionada, poner en juego al mismo tiempo conocimientos, destrezas, habilidades y valores. Si hacemos un cuadro comparativo entre enseñanza tradicional y por competencia tendríamos: Tradicional: el contenido de la disciplina académica. Por competencia: los procesos cognitivos (conocimiento) y afectivos se desencadenan en la resolución de problemas. Tradicional: ¿Cómo se adquiere? Abstracto y fuera de contexto. Por competencia: aprendizaje situado en un contexto determinado y ante una tarea concreta. ¿Qué tipo de aprendizaje? Tradicional: conocimiento memorístico. Por competencia: aprendizaje significativo y funcional cooperativo. ¿Cuál es la finalidad del aprendizaje? Tradicional: prepara para estudios superiores. Por competencia: prepara para la vida. ¿Cuál es el rol del docente?: Tradicional: transmitir conocimientos. Por competencia: Guía, mediador de los procesos del aprendizaje (De Miguel 2009) Por consiguiente, los gobiernos deberían hacer un esfuerzo para identificar correctamente el conjunto de habilidades y competencias requeridas según los estándares educativos que cada alumno debe ser capaz de alcanzar al final de la educación obligatoria. Esto es un doble esfuerzo, fomentar la participación de las instituciones económicas y sociales desde empresas privadas, hasta instituciones de educación superior. La educación debemos mejorarla entre todos, la comunidad entera.
