–PRIMERA NOTA–

En los últimos tiempos, uno de los temas educativos del que más se habla y que es objeto de constantes reflexiones, es el de la calidad educativa, consideración ésta que goza de una multidireccionalidad de referencias, es tan amplio, que al abanico conceptual que ello implica,en ésta primera parte, lo relacionaremos con tres dimensiones: calidad educativa igual a eficacia, calidad educativa igual a relevancia o calidad educativa considerada en relación directa con los docentes y con la convivencia escolar.

En el primero de los casos: calidad educativa igual a eficacia, se hace alusión a un programa educativo que es considerado de calidad si logra sus metas y sus objetivos previstos y si el alumno aprende lo que se supone debe aprender. Cuando hablamos de calidad educativa en relación al concepto de relevancia, se sostiene que los programas educativos de calidad deberían ser aquellos que incluyen contenidos valiosos y útiles es decir que respondan a los requerimientos necesarios para formar integralmente al alumno, para preparar excelentes profesionales acordes con las necesidades sociales, o bien que provean de herramientas valiosas para el mundo del trabajo.

Cuando se piensa en la calidad educativa estableciendo la relación docente-convivencia de todos los actores del y en el sistema

educativo, surgen interrogantes esenciales como: ¿Qué docente formar? ¿Qué tipo de convivencia debe promover? ¿Cómo actuar para buscar el camino de la calidad educativa? ¿Cuál debe ser su actitud frente al tema de la convivencia?

Lo cierto es que pese a los distintos enfoques -ya que obviamente hay muchos más de los tres acá planteados- nos seguimos preguntando una y otra vez: ¿Qué es la calidad educativa?, ¿Cómo encarar una educación de y con calidad?, ¿Cómo transformar la educación para que ésta sea realmente de calidad?, ¿Es lo mismo calidad educativa que excelencia educativa? Y muchos otros cuestionamientos que, no solo los docentes se formulan sino todo el colectivo social.

Sin duda, las respuestas son mucho más complejas que los interrogantes, por lo que, para saber qué es y cuando hay educación con calidad y qué es una educación con excelencia, primero se debe comenzar realizando una referencia -al menos escueta- sobre lo que entendemos por educación, por calidad y por excelencia y de esa manera, articulando conceptos, tratar de esbozar una noción que nos acerque más a la idea de calidad y excelencia educativa.

Un buen punto de partida es considerar que calidad nunca debe asociarse a cantidad y tampoco es un concepto rígido, sino que hablamos de una característica de las cosas que indica perfeccionamiento, mejora, logro de metas.

Cuando decimos educación también se nos viene a la mente una inmensa cantidad de conceptos que se han formulado a través del tiempo. Brevemente podemos decir que educación, cuyo término tiene orígenes etimológicos en el latín educere y significa ‘sacar, extraer” o educare ‘formar, instruir”, es un proceso mediante el cual se transmiten conocimientos,valores, costumbres y formas de actuar. La educación no sólo se produce a través de la palabra, sino que está presente en todas nuestras acciones, sentimientos y actitudes, por tanto el concepto se amplía dejando de ser solo transmisión de saberes para convertirse en vinculación y concientización cultural, moral y conductual. Por ello es que las generaciones asimilan y aprenden los conocimientos, normas de conducta, modos de ser y formas de ver el mundo de generaciones anteriores, creando además otros nuevos.

Siguiendo en ésta línea conceptual y acercándonos de a poco al objeto de reflexión podemos continuar con una aproximación al vocablo excelencia que para entenderlo mejor en un principio es importante recordar que es un vocablo de acepción etimológica latína: "excellentia”, siendo ésta aquello que permite resaltar la considerable calidad que convierte a un individuo u objeto en merecedor de una estima y aprecio elevados. La noción de excelencia, por lo tanto, se relaciona a la idea de perfección y a las características sobresalientes. El término señala aquello que está por encima del resto y que posee escasas falencias o puntos débiles.

Luego de algunos necesarios conceptos introductorios debemos continuar por tratar de responder al interrogante inicial: ¿que es la calidad educativa?, y de ahí llegar a pensar en la excelencia educativa.

Si analizamos los tres puntos de vista sobre calidad educativa enunciadas al comienzo, podremos apreciar que todos convergen en dos principios fundamentales: uno de ellos parte de la base de que el objetivo explícito principal de una educación de calidad es el éxito que se obtenga en la consecución de dicha meta; el otro principio hace hincapié en la función de la educación para promover los valores compartidos en común. Sin embargo queda mucho para poder dar respuesta al interrogante crucial, lo que da lugar a que en una segunda nota continuaremos analizando el tema.