Manuel Belgrano, el creador de nuestra enseña nacional, como economista no era liberal, siempre participó de la Fisiocracia fundadora del liberalismo económico, pero a pesar de su amistad con Dupont de Nemour, a pesar de haber compartido, con este fisiócrata, la responsabilidad de asesorar al Margrave de Baden, Rey de Suecia, en cuestiones económicas, el laissez passer del Estado ausente no estuvo nunca en Belgrano, su sentido común lo llevó a reflexionar cómo sería la economía del "dejar hacer, dejar pasar" en América, sin un Estado presente, que fomente, anime y proteja la actividad económica. Es por ello que conociendo de economía, con el sentido común del buen político, se dijo que el liberalismo no es para América.
Población escasa y analfabeta, grandes extensiones de tierras sin comunicaciones, sin infraestructura de ninguna especie, sin posibilidades de generar una oferta de bienes que corresponda a una demanda sostenida, sin mano de obra con arraigo en zonas productivas, que además eran inexistentes, sin clase dirigencial dispuesta a poner capitales en riesgo, con un comercio interno y externo que respondía al concepto bullonista del Mercantilismo Español, sumándole a todo esto el contrabando, consecuencia del monopolio comercial español y de su crisohedonismo. ¿Cómo Belgrano podía ser liberal y pensar que el Estado debía dejar hacer y dejar pasar que el mundo va por si solo? Pensar esto es una ingenuidad.
En efecto desde 1794, designado como secretario del Consulado del Virreinato del Río de La Plata, el doctor y futuro General Belgrano comenzó a escribir "Memoriales dirigidos al Rey de España" proponiendo que para desarrollar la economía del Virreinato era tarea del Estado dictar las políticas económicas conducentes a: "Fomentar la agricultura, animar la industria y proteger el comercio". ¿Qué es esto, frente al dejar hacer dejar pasar de los economistas fisiócratas y liberales? ¿Debía estar o no presente el Estado, en la concepción de Belgrano de lo económico? El suscripto, como buen ratón de biblioteca, releyendo la Revista Todo es Historia nº 290 de agosto de 1991 encontró un artículo de Pedro Navarro Floria en donde confirma el neoliberalismo económico de Belgrano, su heterodoxia económica y su sentido común de buen político. El documento se titula "Memorias del Secretario del Real Consulado de Buenos Aires para el año 1809’". Centra su atención en la tarea que le compete al Estado en la protección de la economía frente a la práctica corrupta de los contrabandistas y de los funcionarios que lo deben reprender. Ese escrito parecería que Belgrano había estado leyendo la Encíclica "Centesimus Annus" dictada por el Papa Juan Pablo II en conmemoración de la "Encíclica Rumrum Novarum" dictada por León XIII en el año 1891. También me parecería leer párrafos enteros del "Sistema Económico Nacional" de Federico List que diseñara, en 1841, para proteger la economía alemana de las potencias industriales inglesas y francesas frente a las propuestas librecambistas de Smith, Ricardo, Say, los fundadores del liberalismo económico.
Hay otro antecedente que es de destacar: La Asamblea General Constituyente de las Provincias Unidas del Río de La Plata envía a Belgrano y Rivadavia a Inglaterra a requerir asistencia técnica en materia de Derecho Constitucional, para ello debían entrevistarse con Jeremías Benthan, especialista en materia constitucional e inspirador de Robert Malthus y de David Ricardo y de su liberalismo económico utilitario, a quienes Benthan hizo conocer y que dejaron deslumbrados a Rivadavia, no tanto a Belgrano.
En 1847, otro grande, calificado como liberal en lo económico, nuestro Domingo F. Sarmiento viajando por Europa, conoce a Cobden el liberal de las teorías de la liberación absoluta del comercio internacional de granos y una reunión mantenida con él, en Barcelona, es comentada por carta a Carlos Tejedor y se pregunta: ¿Cómo deberá hacer el Gobierno Argentino para aprovechar la demanda internacional de alimentos a la que Europa no podía hacer frente?
La respuesta la dio Sarmiento, cuando desde 1857 como legislador, periodista y luego como Presidente de la República deja todo su liberalismo económico de lado y pone el "Estado presente" dictando las políticas económicas de inmigración, colonización, desarrollo tecnológico, desarrollo agropecuario, de desarrollo industrial, de generación de obras de infraestructura, que serán objeto de otro análisis.
En definitiva la opción por el sentido común hace que los políticos y economistas coincidan: el Estado debe estar presente cuando las circunstancias que reclaman el bienestar del hombre.
