No comparto en absoluto los disparatados argumentos del gobierno venezolano de que estas sanciones, dirigidas exclusivamente contra funcionarios vinculados con la sangrienta represión de las protestas estudiantiles, constituyen una intervención en los asuntos internos de Venezuela. Cualquier país tiene el legítimo derecho de decidir a quién darle o retirarle una visa. No son sanciones económicas a Venezuela, sino contra dos docenas de funcionarios que ya no podrán viajar a Disney World.

La lista de venezolanos no identificados incluye a ministros, asesores presidenciales y jueces vinculados a la represión de las manifestaciones estudiantiles de principios de año, que dejaron 43 muertos, 50 casos de tortura y más de 2000 arrestos ilegales, según Human Rights Watch. Pero hay varias razones por las que estas sanciones son demasiado tímidas y vagas para ser efectivas.

También deberían incluir el congelamiento de bienes y acciones en la bolsa de valores de EEUU y, sobre todo, la difusión de las fortunas que han amasado desde que el difunto presidente Hugo Chávez asumió el poder 14 años atrás. Es algo que puede hacerse: cuando la Casa Blanca anunció en marzo sanciones similares contra 11 funcionarios y oligarcas rusos involucrados en la anexión de Crimea, la orden de Barack Obama incluyó retiros de visas y congelamiento de bienes.

Un proyecto de ley del Congreso que podría ser votado esta semana, pide el congelamiento de las cuentas bancarias, acciones estadounidenses y propiedades inmobiliarias en EEUU de los venezolanos involucrados en violaciones a los derechos humanos. Hay varios casos de millonarios chavistas -o "boliburgueses”- con mansiones en Florida, algunos de ellos mencionados en el libro de Casto Ocando "Chavistas en el Imperio”.

Según activistas de los derechos humanos, así como se reveló la docena de cuentas bancarias del difunto dictador chileno Augusto Pinochet, lo mismo debería hacerse con los millonarios seudo-revolucionarios venezolanos. Otra razón de mi escepticismo es que las restricciones a los funcionarios venezolanos no especifican si incluyen a sus familiares.

Otra razón de mi escepticismo es que las restricciones de visas le darán una excusa a Nicolás Maduro para "internacionalizar” la crisis venezolana, que es exactamente lo que busca. O sea, tendrá una nueva excusa para tratar de cambiar el eje de la conversación, y hacer que en lugar de que se vea la crisis venezolana como un conflicto interno entre un gobierno dudosamente electo y la oposición, muchos la vean como una disputa entre Venezuela y el "imperio”.

El régimen vive de hacerse la víctima, en parte para justificar que ha dejado a Venezuela en ruinas pese a ser uno de los países más ricos del mundo gracias a la mayor bonanza petrolera de la historia reciente.

Mi opinión: No hay nada de malo con dictar sanciones focalizadas contra funcionarios violadores de los derechos humanos, como negarles visas para entrar a EEUU. El asunto es si las restricciones de visas, sin medidas destinadas a congelar los bienes de esos funcionarios en el exterior, serán suficientemente efectivas como para justificar el haberle dado a Maduro otra excusa para su victimización.