"Se necesita con urgencia donante de plasma", "Buscamos con urgencia plasma hiperinmune" y un sinfín de mensajes similares inundan las redes sociales por estos días en varios países latinoamericanos, especialmente Bolivia donde el anuncio de la autorización del uso de plasma de quienes superen el coronavirus para salvar a contagiados desató primero ofertas de venta de sangre por miles de dólares, algo ilegal, y ahora un goteo de llamados de los familiares para encontrar un donante como último recurso para sus enfermos.

En la Argentina, esta práctica también está alcanzando cierta popularidad desde que se supo que el intendente de Lomas de Zamora Martín Insurralde, quien contrajo el coronavirus, ha logrado una efectiva recuperación mediante el tratamiento con plasma.

En Bolivia, donde el gran número de casos están desbordando la capacidad sanitaria, muchos esperan el milagro a las puertas de bancos de sangre como el de Santa Cruz, la ciudad Capital que es una de las más golpeadas por la pandemia, mientras otros buscan la solidaridad a cambio de alimentos, invitaciones en restaurantes, descuentos en supermercados y hasta cursos virtuales gratis.

"Es una forma de retribuir aquel trato que tuvieron esas personas cuando fui paciente", declaró Wilder Mamani, que tras superar la enfermedad es ahora donante. El joven consideró que "esa gente que está vendiendo plasma hace mal, porque muchas familias en nuestro país son de escasos recursos, es aprovecharse de esa situación ante la desesperación".

Esa angustia es la que refleja el rostro de Magnun Rojas, que pide con un cartel plasma a la puerta del banco de sangre, para un familiar enfermo, cuya salud es delicada en una unidad de cuidados intensivos.

"Toda la familia, por todas las formas, en redes sociales" y a la puerta por donde pueden llegar potenciales donantes, buscan angustiados el plasma, relató a este hombre de mediana edad. Pero es difícil encontrarlo, porque muchos donantes llegan acompañados del receptor, mientras el tiempo corre en contra, pues "el médico no da mucha esperanza" y los familiares están "dispuestos a hacer todo" con tal de conseguir una donación salvadora, confesó.

El anuncio a mediados de mayo de que el Ministerio de Salud autorizaba el plasma hiperinmune en los tratamientos para pacientes, aunque de forma experimental y no para todos los contagiados, dio pie a las ventas de sangre, con ofertas de donaciones hasta por 3.000 dólares. Algo ilegal en el país, por una ley que data de 1996, además de inalcanzable para muchas familias.

Un donante puede ayudar a entre dos y cuatro enfermos, dependiendo de la dosis, pero cobrar por ello está prohibido en Bolivia y a los primeros casos de ofertas de venta las autoridades advirtieron con denuncias por atentado a la salud pública, penado con hasta diez años de cárcel.

Tratamiento con plasma

Las personas que se han recuperado de la Covid-19 desarrollan en la sangre defensas naturales contra la enfermedad (anticuerpos). Los anticuerpos se encuentran en una parte de la sangre llamada plasma. El plasma de la sangre donada de los pacientes recuperados, que contiene anticuerpos contra la Covid-19, puede utilizarse para producir dos preparados. En primer lugar, el plasma de convaleciente, que es el plasma que contiene estos anticuerpos. En segundo lugar, la inmunoglobulina hiperinmune, que está más concentrada y, por lo tanto, contiene más anticuerpos.

El plasma de convaleciente y la inmunoglobulina hiperinmune se han empleado con éxito para tratar otros virus respiratorios. Estos tratamientos (administrados por goteo o inyección) suelen tolerarse bien, pero pueden producirse efectos no deseados.

 

Por Luis Ángel Reglero
Agencia EFE