Cuando lo escuché decir eso, sonreí y le dije que si Rousseff pierde la reelección se va a convertir en el pronosticador político más famoso de Brasil, porque virtualmente todas las encuestas coinciden en que Rousseff será reelecta, probablemente en una segunda vuelta, el 26 de octubre. Pero al leer la encuesta "El descontento en Brasil antes de la Copa del Mundo”, publicada la semana pasada por el Pew Research Center, me pregunté si no tendría que tomar más en serio la predicción de Rabello de Castro.

La encuesta concluye que "el clima nacional en Brasil es sombrío”, tras un año en el que más de un millón de personas han salido a las calles para protestar por la corrupción, la inflación y el enorme gasto del gobierno en obras para el Mundial, muchas inconclusas. Los manifestantes dicen que Brasil debería haber gastado más en educación de calidad, salud y transporte público, y menos en el fútbol. Según la encuesta, 72% están insatisfechos con el rumbo de las cosas, comparado con el 55% poco antes de que se iniciaran las manifestaciones contra la Copa del Mundo en junio de 2013, y con el 49% en 2010.

El 67% de los brasileños dice que la economía no está bien, contra el 41% del año pasado y el 36% en 2010. Un 61% dice que ser anfitriones de la Copa del Mundo es algo malo, porque le quita dinero a las escuelas, la salud y otros servicios públicos y solo el 34% piensa que el Mundial contribuirá a mejorar la economía. Y el 52% dice que Rousseff está ejerciendo una mala influencia sobre los asuntos del país, mientras el 48% opina que su influencia es buena.

La única buena noticia de la encuesta para Rousseff es que, a pesar de todo, el 51% tiene una opinión favorable de Rousseff, mientras que solo el 27% optó por el candidato del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), Aécio Neves, y el 24% de manera similar sobre Eduardo Campos del Partido Socialista Brasileño (PSB).

Tras leer la encuesta, llamé a Rabello de Castro y le pregunté si mantendrá su pronóstico si Brasil gana el Mundial. Me dijo que sí. "Si Brasil gana, será un empate para Dilma. No va a influir sobre el voto, la mayoría de los brasileños está mostrando gran madurez, y no va a cambiar de opinión por el hecho de que Brasil haga un gol”.

Mi opinión: Las cosas no le están yendo muy bien a Rousseff, quien no aprovechó los años de las vacas gordas -cuando el boom de los precios de las materias primas ayudó a que Brasil creciera a un 5% anual en la última década- para hacer la economía más competitiva. Este año crecerá un 1,8%, pero aún no creo que Rousseff pierda en la segunda vuelta. Los subsidios sociales del programa "Bolsa Familia” llegan a unas 15 millones de familias que seguramente votarán por ella, y el gobernante Partido de los Trabajadores tendrá el doble de tiempo gratis en televisión y radio que sus contendientes.

Lo que me hace dudar un poco sobre su victoria son las últimas encuestas, y la posibilidad de que si Brasil no gana el Mundial los brasileños se preguntarán aún más todavía dónde fue a parar su dinero. O sea, sigo pensando que Russeff ganará, pero no me animo a apostar un real que pasará eso.