A finales del siglo XIX las jornadas laborales eran de entre 12 y 14 horas diarias 6 días a la semana. La legislación estadounidense establecía un límite máximo a las jornadas de 18 horas "salvo caso de necesidad”. En aquella época, el 1 de mayo se conocía como el "moving day” (día de mudanza), ya que en ella se renovaban la mayor parte de los contratos laborales. El lema para ese día era "8 horas de trabajo, 8 de descanso, 8 de ocio”. Fue entonces que para esa fecha del año 1886, tuvo lugar una huelga que llegó a su pico tres días después el 4 de mayo, en la Revuelta de Haymarket, Chicago, donde ocurrieron hechos trágicos por la protesta sindicalista seguido del proceso judicial a dirigentes y militantes anarquistas. El antecedente, se tendría en cuenta para que en 1889 se declarase aquel día como internacional del trabajo en homenaje a los "mártires de Chicago” por acuerdo del Congreso Obrero Socialista, celebrado en París el mismo año.
Sin embargo el verdadero origen por la reivindicación del trabajo, tuvo lugar mucho antes, con la iniciativa llevada a cabo por Monseñor Ketteler, conocido como "El obispo obrero”, en el ámbito político-social quien en 1848 inició las "Jornadas Católicas”, integrando a los que tenían mayor interés en el estudio y desarrollo de los principios cristianos dentro de la clase obrera alemana. Las mismas tuvieron un alto contenido social sobre temas concernientes a la dignidad por las exigencias reportadas que afectaban a los trabajadores de las clases populares de Alemania y toda Europa a consecuencia de la Revolución Industrial. En 1859 Ketteler fue nombrado Obispo de Maguncia, donde realizó una profunda política social. Pensaba que con una reforma moral y la práctica de la caridad se podía enfrentar la miseria, pero después comprendió, con un sentido realista, que era necesaria una reforma de las instituciones, partiendo de las organizaciones de inspiración cristiana. Monseñor Ketteler desarrolló sus actividades sociales en una época en que la Iglesia Católica no incursionaba con frecuencia en el aspecto social, sino que estaba dedicada puramente a lo religioso; sin embargo, el mundo se enfrentaba en luchas sociales donde la historia registraba hechos de importancia para la clase obrera en los principales países de Europa, que era el centro del desarrollo industrial, cultural, económico y social del mundo.
Como pionero en la proyección social de la Iglesia su propuesta se puede resumir en 8 puntos fundamentales: 1- "La unión de las fuerzas al servicio de los intereses de la clase obrera”. Ketteler consideraba que todos aquellos que tenían algo que aportar, debían unirse para apoyar a la Clase Obrera en su desarrollo y organización. Es necesario aquí en la tierra, el compromiso sobre cosas concretas, con el sector más explotado y humillado: la clase obrera del campo y la ciudad.
2- "Aumento del salario, de acuerdo al verdadero valor del trabajo”. Este concepto supera el criterio del salario de acuerdo a lo pactado como indica el liberalismo y establece un valor al aporte humano del trabajo.
3- "El trabajo no es mercancía valorada por la oferta y la demanda”. Sus criterios sobre el trabajo estaban por encima de las leyes que rigen la economía capitalista o liberal.
4- "Combatir el exceso de horas de trabajo cuando el tiempo exceda los limites determinados por la naturaleza y el interés de la salud de los trabajadores”.
5- "Reglamentación de los días de descanso”. Era necesario reclamar una pausa después de varios días de trabajo, para que los obreros pudieran estar con sus familias, compartir los problemas del hogar y descansar de las duras faenas del trabajo.
6- "Prohibición del trabajo de los niños en las fábricas”.
7- "Es un asesinato del cuerpo y del alma el explotar el trabajo de los niños”. Monseñor Ketteler iba directo a denunciar a los responsables de la situación de explotación de los niños trabajadores en Alemania, los llamó "asesinos”, no solo en el trabajo material sino también del alma ya que el sistema permitía el abuso del trabajo de los niños.
8- "Prohibición del trabajo de las mujeres madres”. Su intención era proteger la familia.
Los propósitos de Mons. Ketteler se verían luego reflejados en la encíclica "Rerum Novarum”, publicada por el Papa León XIII, el 15 de mayo de 1891, influyendo sus ideas en partidos políticos, trabajadores y asociaciones de inspiración cristiana en el plano social. El 1 de Mayo de 1955, el Papa Pío XII acercó esta celebración al modelo y patrono de los trabajadores, San José carpintero de Nazareth.
(*) Filósofo, pedagogo. Orientador Escolar. Escritor.
