Dos proyectos de ley que proponen incorporar la oximetría de pulso como estudio obligatorio a todos los recién nacidos para detectar cardiopatías congénitas, antes de darles de alta de los hospitales públicos, esperan su tratamiento en el Congreso Nacional. En realidad lo que se propone es una modificación de un artículo primero de la Ley 26.279, con lo que se lograría determinar en las primeras 24 horas de vida sospechas de una patología que luego puede tener serias consecuencias en el futuro de una persona.
La oximetría de pulso sirve para la detección posnatal de las cardiopatías congénitas, malformaciones en la estructura del corazón, ya sea en las aurículas, ventrículos, válvulas o vasos sanguíneos presente desde el nacimiento debido al desarrollo anormal de este órgano durante la gestación. Se trata de una prueba segura, no invasiva, indolora, económica, factible y razonablemente precisa, con la que se logra detectar una de las enfermedades que luego, con un tratamiento adecuado, posibilita llevar una vida normal corriéndose el riesgo de que esto no sea así, si no se la conoce desde un principio.
Se ha determinado fehacientemente que en la Argentina nacen alrededor de 6.000 bebés por año con cardiopatías congénitas, de los cuales la mayoría no cuenta con un diagnóstico prenatal. Esto hace que muchos padres recién se den cuenta de que el niño padece esa anomalía cuando se lo somete a estudios posteriores, perdiéndose un tiempo valioso en la realización de tratamientos preventivos.
Con estos estudios se consigue que esos niños tengan una atención médica a tiempo, tan sólo con realizarles una prueba que es muy sencilla, mediante la cual se determina la cantidad de oxígeno que tiene en su sangre y su frecuencia cardíaca o pulso.
Desde distintos sectores de la sociedad se ha iniciado una serie de campañas a nivel nacional, para promover esta legislación por considerarla de gran importancia dentro del compromiso de trabajar por la mejora de la salud pública y con ello propender a lograr una mejor calidad de vida.
Se considera que hay una demora inexplicable en el tratamiento de este tema, que debería resolverse favorablemente a la mayor brevedad para evitar que los niños recién nacidos sigan siendo dados de alta sin un examen básico para su salud.
