La crisis económica global incide en el plano social. En Italia, donde la tasa de desocupación es del 9,2%, se suicida cada día un desempleado, según datos de la Unión Europea (UE). El informe "El suicidio en Italia en tiempos de crisis”, dice que sólo en 2010 se quitaron la vida 362 desocupados. Es un fortísimo incremento respecto a las cifras de los tres años precedentes. En total, entre 2008 y 2010, los suicidios entre los desempleados aumentaron en Italia un 39,2 por ciento. El colectivo con más riesgo son aquellos trabajadores que han abandonado el mercado de trabajo a través de canales de protección social: jubilaciones anticipadas, en la mayoría de los casos, y que con la actual reforma del sistema de las pensiones llevada a cabo por el Gobierno de Mario Monti quedaron sin empleo y sin derecho a jubilación. Para el Gobierno, el problema alcanza a 65.000 personas, pero los sindicatos señalan 130.000 y advierten que podrían llegar hasta 300.000.

En España cada día se quitan la vida 10 personas, en su mayoría, impulsadas por la crisis económica. Por eso la Organización Mundial de la Salud, la ONU y la UE han lanzado una voz de alerta, señalando al suicidio como un problema de salud pública de primera magnitud en este contexto de crisis global y reclaman que autoridades, gobiernos y medios adopten medidas de información y prevención. Ya en 2006, Kofi Annan, entonces secretario general de la ONU reclamaba "prestar más atención a esta tragedia humana para prevenir muertes innecesarias” La vida siempre tiene sentido. El desafío es descubrir y perseguir lo que ayuda a la plenitud de ella, y al mismo tiempo descubrir que el éxito es la habilidad de enfrentar los desafíos sin perder el entusiasmo.