La aprobación de la ciudadanía chilena a la presidenta Michelle Bachelet, se desplomó en marzo al mínimo histórico de sus dos mandatos en medio de escándalos financieros y políticos que involucran hasta a su propio hijo, además del impacto de los últimos desastres naturales que han azotado al vecino país. Según una calificada encuestadora trasandina, el apoyo a la mandataria socialista cayó ocho puntos, a un 31%, en el primer trimestre de este año, mientras que la desaprobación escaló nueve puntos, a un 61%, de acuerdo al relevamiento efectuado en distintas ciudades.
La Presidenta socialista, que transita su segundo período de gobierno tiene el peor nivel de aprobación popular, con respecto a la caída que tuvo en septiembre de 2007, durante su primer gobierno, cuando se ubicó con un 35% de aprobación, por la desafortunada implementación del transporte público. El segundo mandato de Bachelet, a partir de marzo de 2014, gracias a obtener una aplastante mayoría por la promesa de realizar profundas reformas en educación y salud en uno de los países con mayores índices de desigualdad social, tiene ahora desacuerdos con la forma de ejecutar la política educativa, donde se centraban las mayores expectativas.
Las dificultades políticas y económicas se ven agravadas por contingencias naturales, como los intensos incendios forestales en el centro y sur del país, la erupción del volcán Villarrica y las atípicas lluvias en el norte del país, que provocaron aluviones y derrumbes con un saldo hasta ahora de 23 muertos y más de 50 desaparecidos.
Bachelet, como Dilma Rousseff en Brasil, tienen una caída de popularidad que no se compadece con los resultados de las urnas.
