Estamos próximos a celebrar un nuevo aniversario del departamento Albardón (1866-2014), en uno de los momentos más importantes y de mayor transformación de su historia. Mezcla de paisaje y de vida humana, dicen que en tiempos de los huarpes, sobre el lado norte del río San Juan, en el centro sur de la hoy provincia de San Juan, se divisaba "’un cordón de tierra o loma que sale sobre un terreno”. Esto, en ese castellano del conquistador (o invasor), responde a la palabra Albardón, y no hay un origen indígena en ella, como aclara don César H. Guerrero en una larga investigación sobre su terruño, publicada en 1966.
Regazo envolvente, a quince minutos de la Capital, en sus 945 kilómetros cuadrados de superficie más de la mitad de la población, un 54%, está en la zona urbana y un clave 46% en la zona rural, lo que pone en evidencia la pujanza productiva albardonera, que hasta hace unas décadas estaba marcada sólo por la actividad minera y originalmente por producciones artesanales, tabletas o alfajores, las pasas de uva moscatel y mollar y el cultivo de abejas en colmenares. Sus parajes poseen nombres que han dado letra a cuecas y tonadas porque se ganaron el cariño de propios y foráneos a lo largo de los tiempos: La Laja, Las Lomitas, La Cañada, El Topón, Las Tapias, La Frontera, El Salado, Las Tierritas, Villa Villicum y Obispo Zapata. Quizá es la huella folclórica de un cancionero lucido en gargantas prodigiosas que Jorge D. Bence enarbola con maestría en sus programas cuando se asoma al paisaje de su primer amanecer.
Son espacios que inspiraron la mirada de Camilo Rojo, para fundar la villa cabecera, "’Villa San Martín”, frente al incremento constante de la población y, como dice Guerrero "’para jerarquizar al departamento”. Lugares que dieron certidumbre inspiradora a don Ramón Aguedo Herrero para imaginar su proyecto legislativo que inmortalizaría al fundador de San Juan, materializado brillantemente por Miguel Angel Sugo. Sitios familiares en la infancia de Carlos Montbrun Ocampo, uno de los grandes compositores argentinos y de recuerdo inolvidable en las "’Alegres fiestas gauchas”, autor entre tantas obras de "’Entre San Juan y Mendoza”, "’La Totora” y "’El Albardón”. Rincones iluminados de reconocidos y varias veces premiados artesanos como Daniel Sarmiento y Luis Fernández, por ejemplo, además de notables e incipientes artistas de la danza, la pintura, la escultura y la música. Pero desde fines del siglo XIX, la actividad industrial se desarrolló con la pequeña bodega, las grandes extensiones de viñedos y emprendimientos familiares, y durante el XX la economía departamental se basaba en este cultivo y en la labor de establecimientos industriales muy importantes.
Por otra parte, desde don Juan Videla, primer intendente (1884), a hoy, han pasado numerosos jefes comunales. Cada uno luchó por Albardón a su manera y con los medios posibles. Pero desde 2000, resulta trascendente el cambio con la gestión de Juan Carlos Abarca. Una de las primeras señales del paso hacia otra dimensión lo dio la recuperación, en 2004 (con el presidente Néstor Kirchner en la inauguración), de una fábrica de galletitas que había comenzado a levantarse en 1976, y que sufrió distintas vicisitudes. Asimismo, la construcción del Parque Industrial en el Programa de Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano y Rural, otro enorme eslabón de crecimiento, emplazado en una zona estratégica, entre los corredores bioceánicos Buenos Aires-Valparaíso y Porto Alegre-Coquimbo. Pero una de las decisiones clave de Abarca fue poner en marcha el citado y estratégico plan sólidamente apoyado con obras de infraestructura, viviendas y centros de servicios, considerado una apuesta integral a la industria y al turismo como motores productivos.
Paralelamente se concretó un mayor acercamiento a la gente a través del trabajo con las instituciones, durante la gestión como intendenta (actual diputada) Cristina López (2007/2011), que sucedió a los dos primeros periodos de Abarca, luego diputado departamental, sin detener la marcha de las obras previstas y la aparición de nuevas, gracias a sus gestiones ante los gobiernos provincial y nacional. Entre ellas, la recuperación a nuevo de un viejo teatro transformado en el Cine-Teatro Municipal; el plan "’Estrategia turística departamental”, y la "’Ruta gastronómica de Albardón”. Pero entre las obras fundamentales para los albardoneros, aparece como la más notable la sucesiva construcción de viviendas. A ello se agregan dos centros de integración comunitario (CIC), obras como el Polideportivo, donde este verano alberga a unos 700 niños, y el Hospital construido en un 85% y. el plan de forestación "’Albardón te quiero verde”.
Así, en vísperas de un nuevo aniversario y su tradicional Fiesta de enero, los albardoneros confirman que su cielo siente el abrazo del Cristo de la puerta principal. Y que quizá por eso brilla como pocos en el porvenir de tantos jóvenes y niños albardoneros que hoy sueñan sueños de grandes soñadores.
(*) Periodista.
