La visión transformadora de Francisco para asumir los desafíos planteados a la Iglesia para resolver temas polémicos, como el celibato, la relación de parejas de un mismo sexo, los divorciados y convivientes y otras cuestiones sociales, son temas

que tendrán una respuesta oportuna. El Papa siempre ha dejado la puerta abierta para un análisis profundo con el consiguiente pronunciamiento.

En tren de dictaminar acerca de situaciones conflictivas, el Vaticano ha dado a conocer el documento "Los desafíos pastorales sobre la familia en el contexto de la evangelización”, que resume las respuestas de un cuestionario de 39 preguntas que Bergoglio envió a 114 episcopados del mundo y que será debatido en el Sínodo extraordinario que se desarrollará entre el 5 y el 19 de octubre venidero.

El "Instrumentum laboris”, de 90 páginas, sintetiza los cambios sociales en torno a la familia, ya con prácticas afianzadas; el desafío de contar con respuestas pastorales que contengan a los fieles y también la pérdida de credibilidad moral de la Iglesia por casos de pedofilia e inconductas de los religiosos. Se aborda la formación sacerdotal para poder comunicar el Evangelio en estos tiempos, a partir de la "ley natural” basada en el matrimonio entre el hombre y la mujer.

Las respuestas de los obispos observan la necesidad de una pastoral capaz de ofrecer misericordia y que proponga y no imponga, acompañe y no empuje, invite y no expulse y nunca desilusione a los divorciados, a las parejas que conviven o las madres solteras, según el cardenal Lorenzo Baldisseri, secretario general de este Sínodo tan atípico como oportuno. Se agregan al debate otros problemas que hoy afronta la familia, como la debilidad de la figura paterna, la violencia sobre mujeres y niños, las adicciones, las jornadas laborales que restan tiempo al cuidado de los hijos y también el masivo uso de las nuevas tecnologías, como Internet. Además la comunión de los divorciados, para quienes la Iglesia debe encontrar soluciones compatibles con sus enseñanzas que les den una "vida serena y reconciliada”.

Algunos prelados consideran que agilizar y simplificar el trámite para anular el matrimonio podría ser una vía, mientras otros piden misericordia, clemencia y también la indulgencia para casos en los que será difícil un cambio de doctrina.

A diferencia de los concilios, que fijan dogma, el Sínodo es consultivo sobre temas propuestos por el Papa y volverán a debatirse en octubre de 2015. La última palabra la tendrá Francisco.