Desde que comenzó la última negociación de la Argentina con los holdouts, a través del juez neoyorquino Thomas Griesa y sus cuestionados fallos, las calificadoras de riesgo, economistas y observadores calificados del país y del exterior -incluyendo a medios especializados-, han analizado con diferentes enfoques académicos la inédita decisión de un país que desea cancelar su deuda, deposita los fondos, y lo impide un polémico freno judicial.

A este contexto de controversias y especulaciones, se sumó esta semana la autorizada opinión de la secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América latina y el Caribe (Cepal), organismo dependiente de las Naciones Unidas, que sigue de cerca la evolución de las economías de los diferentes países de la región, y sus estudios, evaluaciones y pronósticos periódicos son tomados como base de las estimaciones del desarrollo latinoamericano.

Alicia Bárcena fue terminante al señalar que Argentina no ha caído en default, sino que enfrenta un "litigio” porque la nación depositó los fondos para cancelar la deuda pero un juez no ha permitido que ese pago se realice, creando una situación inédita. Esto ha sentado un mal precedente, según la titular de la Cepal, y tan delicado porque no ocurrió con Grecia, Italia o España, que incluso tenían deudas mucho más importantes que la argentina. La situación es grave por el efecto que puede tener en el plano internacional ya que los demandantes, liderados por los fondos NML y Aurelius, han rechazado las reestructuraciones de la deuda de Argentina, por lo que su victoria judicial podría poner en peligro otros esfuerzos similares de naciones con iguales o mayores problemas financieros, a juicio considera la Cepal.

Además, Bárcena observa las consecuencias internas del litigio, porque la economía probablemente se contraerá este año por primera vez en más de una década, presionada por un menor consumo y alta inflación. La última vez que el Producto Bruto Interno (PBI) argentino se contrajo fue en 2002, cuando retrocedió un 10,9% en medio de una grave crisis y ahora el cálculo se redujo del 1,0%, previsto a principio de año a un 0,2% estimado en julio último, cuando todavía no recrudecían las desinteligencias con los "buitres”, por lo cual lo más probable es que la Argentina tenga crecimiento negativo en 2014, de acuerdo a las mediciones del organismo regional de la ONU.