Con la consigna de que el deporte contribuye con la salud, en nuestra provincia cada vez son más las instituciones o agrupaciones que promueven, en niños y adolescentes, la práctica de distintas disciplinas deportivas, sin tener en cuenta lo establecido por la Ley de Deporte 7.654. Esta norma consigna, entre otros aspectos, que las entidades inscriptas en el Registro Provincial de Instituciones Deportivas no podrán autorizar la participación en sus actividades a personas que no acrediten haber cumplido con el examen médico predeportivo. El citado requisito adquiere en estos días fundamental importancia, ante los casos de muerte súbita en distintos ámbitos, como de otras patologías que surgen a consecuencia del sobreesfuerzo físico de la competencia deportiva.

Una reciente ronda de consulta realizada por este diario a profesionales y dirigentes de instituciones que promueven actividades deportivas a nivel provincial y en distintos departamentos llegó a la conclusión de que "casi nadie toma en serio la salud de los chicos que practican deporte". Ante esta situación las culpas fueron repartidas entre los padres que no velan por la salud de sus hijos; los instructores que trabajan con chicos sin conocer la aptitud física; los dirigentes de clubes deportivos y entidades afines, que no exigen el cumplimiento de las normas legales vinculadas al control de salud; y los médicos y algunas obras sociales que no realizan o autorizan los controles de rigor en los niños, para determinar si pueden practicar determinados deportes.

Actualmente es muy sencillo implementar acciones para que los niños y adolescentes practiquen actividades físicas, al promoverse la creación de numerosas escuelas en distintas disciplinas deportivas; la construcción de playones municipales y el apoyo social y político con equipamiento. Pero todo sin tener en cuenta el potencial de los niños para soportar los entrenamientos y las competencias. El control preventivo de la salud, exigido por la Ley de Deporte no debe ser dejado de lado. Realizarlos periódicamente cada año, en todas las disciplinas y categorías sin excepción debe ser un condicionamiento ya que ayudará a conocer el real estado de salud de los menores para habilitarlos en sus actividades, o ayudarlos a detectar aquellas patologías que tomadas a tiempo pueden tener solución.