En una nueva convocatoria para renovar la participación que le exige a la ciudadanía la consolidación de la vida democrática, esperamos vivir hoy otra jornada de civismo activo con el llamado a votar candidatos para las elecciones legislativas Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO), a celebrarse en todo el país, como consulta previa a los comicios del 23 de octubre próximo.
Esta modalidad selectiva, ya experimentada en las primarias de 2011, permite ahora a los 504.837 electores sanjuaninos habilitado a votar en las 1.519 mesas distribuidas en los 19 departamentos de la provincia, por los hombres y mujeres de las agrupaciones políticas cuyas propuestas sean compatibles con la representatividad buscada por el mandante. En esta oportunidad se suman a los padrones los 12.223 jóvenes de entre 16 y 18 años que votarán por primera vez, otra variante inédita tras el pronunciamiento de los primeros.
La Argentina de esta manera va perfeccionando los mecanismos electorales para fortalecer la democracia participativa, cuya dinámica puede ser falible, como todas las acciones de los hombres, pero no existe otro modelo que se ajuste a los derechos y garantías del ordenamiento institucional que nos rige. En ese sentido están dadas todas las seguridades con un operativo de seguridad que garantice la transparencia comicial de la voluntad ciudadana.
Más allá de estas seguridades funcionales, lo importante es votar con responsabilidad cívica como ha pedido la Iglesia en este día donde se votan ideas y sobre todo personas. La relación entre ambas es la coherencia y es, esencialmente, una cuestión moral según las observaciones del Episcopado, de manera que este acontecimiento ciudadano implique un acto de aceptación de una instancia democrática y la conciencia de ser partícipes en la vida de la república. Como advierte monseñor José María Arancedo, "’cuando a la política se la vacía de contenidos, de ideales y de valores, queda encerrada en el juego del poder”, es decir la mediación entre la idea y la realidad llevada adelante por personas con sus límites y grandezas.
Es que los auténticos líderes comprometen sus acciones en el servicio al prójimo y al bien común, con incuestionable moral, comprometidos por el bien de todos los sectores de la sociedad sin anteponer discriminaciones ideológicas, el respeto a la ley, la capacidad de escucha y, fundamentalmente, fieles incondicionales a la letra y el espíritu de la Constitución Nacional.
