Resultó desafortunada y polémica la frase del secretario de Cultura de la Nación, Jorge Coscia, pronunciada en Formosa, durante la inauguración de la muestra Pre MICA del Noreste argentino, que promueve la participación federal de las industrias culturales con el fin de generar negocios y presentar producciones regionales.
El funcionario reafirmó su pensamiento: "Porque así como hay una soberanía de la economía, hay también una soberanía cultural. ¿En qué consiste la soberanía cultural? En que tengamos cada vez una mayor capacidad de decisión para decir qué se debe editar, qué conviene estratégicamente que los argentinos editemos, y no que se decida en lejanas capitales del mundo los libros que podemos leer”.
Estas afirmaciones surgieron poco después de que el Gobierno nacional desanduviera el camino de la restricción al ingreso de libros importados, tras las críticas y reclamos de diferentes sectores de la cultura. Cuando distintos medios provinciales y nacionales se hicieron eco de esas declaraciones, Coscia aclaró que "tender a esta soberanía cultural no significa censurar ni prohibir”, sino que "significa acuerdo”.
Jorge Coscia ya se había referido al término soberanía cultural en una entrevista en un programa radial -como puede leerse en el blog de la Secretaría de Cultura-, donde expresó que: "cualquier ejercicio de soberanía cultural tiene una transición que implica adecuar normativas, y para eso se está trabajando". Lo que el secretario de Cultura llama soberanía cultural es en realidad cultura dirigida, pero él no debe ordenar lo que debe o no escribirse, ya que eso va contra el espíritu mismo de la Constitución Nacional.
Conviene recordar lo que señalaba el premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa, en su discurso de apertura de la 37ma Feria Internacional del Libro el año pasado. En esa ocasión expresó que: "Nazis, fascistas, comunistas, caudillos militares o civiles enceguecidos por los dueños de las verdades absolutas han tratado de domesticar el espíritu crítico que ha sido siempre el motor del cambio. Por fortuna siempre han fracasado, pero dejando en el camino miríadas de víctimas. Leer nos hace libres, a condición de que podamos elegir los que queremos leer y que puedan imprimirse sin comisarios que los mutilen. Defender los derechos a ser libres es defender nuestro derecho a ser ciudadanos".
Es de esperar que lo declarado por el secretario de Cultura de la Nación no haya sido más que un desliz desafortunado.
