
En 1909 el antropólogo austríaco Osvaldo Menghin propuso que los mapuches se habrían originado en la Amazonia y que habrían emigrado, pasando por el centro de Argentina y cruzando la cordillera de los Andes. Su hipótesis se sustentaba en los rasgos culturales, semejantes a los de un subgrupo de la Amazonia.
En 1921 el arqueólogo, etnólogo y folclorista Ricardo E. Latcham postuló que los mapuches habrían migrado originalmente de la pampa argentina y habrían entrado al actual territorio chileno a través de los pasos andinos. Esta hipótesis afirmaba que era un pueblo guerrero y seminómada que se habría introducido como una cuña entre los picunches y huilliches, pacíficos y sedentarios, hasta entonces unidos en cultura y territorio. Este pueblo guerrero se habría ubicado entre los ríos Biobío y Toltén. De todas las hipótesis, la de Latcham fue la que ganó popularidad hasta la segunda mitad del siglo XX; sin embargo, en su favor no existen evidencias arqueológicas, etnográficas ni lingüísticas sólidas. En la actualidad, hay cierto consenso en favor de la hipótesis de un origen en actual territorio chileno o "teoría autoctonista".
El historiador argentino Roberto Porcel adhirió a la hipótesis del "origen peruano" de los mapuches, calificándolos como "aymaras" que se habrían desplazado al sur de Chile por las guerras entre el Antisuyo y el Contisuyo. Y basándonos en datos científicos podemos concluir que "los Mapuches" se desarrollaron como grupo étnico en el actual territorio chileno.
Hoy el sur argentino se transformó, hablando en términos castrenses, en "el teatro de operaciones" de grupos étnicos "que dicen ser mapuches" que provocan actos terroristas, que desconocen la Nación Argentina, queman nuestra bandera, pretenden quitarnos territorios y agreden a ciudadanos argentinos. Claramente estos grupos, con sus acciones, atentan contra nuestra Constitución y violan leyes de seguridad interior y sobre todo como Estado argentino.
En 1982 fuimos a la guerra contra una "potencia" y en inferioridad de condiciones armadas por el sólo hecho de tratar de recuperar parte de nuestro territorio como son las Islas Malvinas. ¿Es que estamos esperando que estos grupos "terroristas" cumplan su objetivo para intervenir contundentemente contra estos "invasores"?
Creo que ningún argentino en su "sano juicio" puede permitir semejante afrenta a nuestra nación, ni mucho menos me sentaría a prestarles un "mínimo de atención" a sus "estúpidos reclamos independentistas". Dicen, con razón, que los argentinos somos tolerantes y "mansos", pero eso no significa que debemos ser "idiotas" y permisivos con grupos que abiertamente atentan con nuestra existencia y nacionalidad. No podemos, y en esto soy terminante, dialogar con esta gente, ya que la única interacción posible sería: desistan de sus intenciones o les recaerá todo el "imperio de la ley" e inclusive, por fuerte que resulte, "y de nuestras Fuerzas Armadas". La República Argentina es mi hogar, es mi amor, es mi nacionalidad, siempre generoso y con los brazos abiertos a todo inmigrante, pero jamás tolerante con invasores.
Como dijo Roberto Rimoldi Fraga en su canción: "Soy argentino, argentino hasta la muerte".
Por Jorge Reinoso Rivera
Periodista
