Los auténticos docentes, al ser rotulados como "trabajadores de la educación" han perdido, en gran medida, su condición de profesionales que les confiere la actual legislación para la educación, comprendida no sólo en las constituciones provinciales sino también en las leyes de Educación de cada provincia. En mayor o menor medida hay otras profesiones o actividades, entre ellas las vinculadas a las ciencias médicas o las que realizan los artistas y músicos, que también van en camino de perder su propia jerarquía, al embarcarse en reclamos reivindicatorios que, en ocasiones, los dejan mal parados como ocurrió hace poco con los artistas del Teatro Colón.
Ivonne Barud de Quattropani, conocida educadora de nuestra provincia, ya fallecida, sostenía que desde el momento en que los maestros y profesores comenzaron a hacerse llamar trabajadores de la educación, perdieron su estatus equiparándose con otras tantas actividades que no requieren ni de la vocación, ni de la entrega que precisa la labor docente.
Es conocido que un docente, así como también un médico o un artista, cuando se sienten realmente comprometidos con su labor no dudan en efectuar una entrega total hacia la actividad dejando en un segundo plano el aspecto remunerativo de la actividad que realizan. Se preocupan más por lo que están en condiciones de entregar, que en el salario que van a percibir, lo que no quiere decir que también es justo que se les garanticen los ingresos que corresponden.
Es necesario que los profesionales tengan el lugar que merecen, evitando que por buscar una representación gremial o sindical, resigne la posición jerárquica que ostenta ante la sociedad.
