Alberto Fernández apenas asumido su mandato ha tomado como tema prioritario la interrupción voluntaria del embarazo, proyecto que ya tuvo sanción favorable de Diputados y rechazo de Senadores. Suena como distracción para ocultar medidas muy antipáticas como la suspensión de las actualizaciones a beneficios de jubilados o el reperfilamiento de la deuda. Por lo que se sabe, la situación no ha cambiado en el Congreso, en Diputados volvería a ganar el aborto y en el Senado volvería a perder.

Los conceptos de defensa y ataque al aborto libre y gratuito no han variado ni variarán porque es un tema discutido en profundidad en el mundo, pero viene bien recordar argumentaciones porque, como dice Mirtha Legrand, el público se renueva.

  1. El derecho penal, aquella parte de nuestra organización social que regula las conductas extremas en relación con otras personas, homicidios, hurtos, robos, ataques al honor o a la integridad sexual, secuestros, etc., empieza, por el bien que primero se debe proteger, la vida. Es el primer capítulo, porque si a una persona se le quita la vida, no podrá ser víctima de ninguna acción ilegal, violación, lesión, secuestro, injuria etc., ni destinataria de ningún derecho. Hombre o mujer ya estarán fuera del mundo de los hechos.
  2. Es arbitrario que se considere que un ser humano sea tal según su edad, 13, 14, más o menos semanas de vida. Lo que es arbitrario, puede variar arbitrariamente. Hay quienes consideran que un niño no es un ser completo sino hasta que alcanza las capacidades de la adultez, que es cuando puede ejercer el comercio y derechos de propiedad y políticos de elegir o ser elegido. Con ese razonamiento se lo podría eliminar antes de haber desarrollado su madurez física y neurológica.
  3. La ciencia biológica ha demostrado que apenas se concreta la unión de los gametos femenino y masculino se gesta un individuo que pasa a tener identidad propia, con un ADN que es como un DNI distinto de sus progenitores. Lo único que ocurrirá a continuación es que las partes inscriptas en ese huevo se irán expandiendo del mismo modo que una semilla. Nada se agrega desde afuera, todo sigue su curso de modo independiente.
  4. Si se quita desde afuera y deliberadamente la protección a ese ser en la panza de otra persona, se está provocando una muerte anticipada, no prevista y por tanto, un asesinato, un homicidio o femicidio con el agravante de ser causado por quien tenía la custodia exclusiva, su madre. Un filicidio peor que el que se podría cometer contra un infante que tendría, al menos, la opción de defenderse o correr.
  5. Lo de que ese huevo forme parte del cuerpo de la mujer se puede refutar desde varios ángulos. Para que esa "parte" de la mujer se forme, debió existir la acción externa de otra persona, la mujer no podría haberla gestado por sí misma como se gesta un tumor. Esa acción externa fue generalmente consentida conociendo las consecuencias, salvo, claro está, el caso de las violaciones ya contempladas por el viejo código penal. Si fuera parte del cuerpo de la mujer, no habría que quitarlo como pretenden los abortistas, la mujer quedaría deformada, y como sabemos no es así.
  6. Que el aborto tenga relación con la libertad de la mujer pudo haber sido válido en sociedades del pasado, cuando el rol femenino estaba restringido al cuidado del hogar, el cónyuge y los hijos. En mi matrimonio (perdón por un ejemplo personal) hubo cuatro hijos y mi esposa, su madre, pudo desarrollar la profesión para la que se formó cumpliendo 40 horas semanales de trabajo. Es la parte más débil de la argumentación.
  7. Un análisis demográfico nos lleva a un absurdo: Argentina es el séptimo país del mundo en extensión y uno de los que tiene menos densidad de población. Haría falta más gente y no menos. Promover desde el Estado políticas de reducción de la natalidad hasta podría decirse que va contra los intereses estratégicos del país. Que nos falte orden es una cosa, pero recursos y alimentos, no faltan.
  8. Muy injusto es que se pretenda satisfacer el placer de unos con el dinero de otros. Eso sería si se pide que sea el Estado, es decir todos nosotros, quien pague las intervenciones "gratuitas" a quienes las pidan en las instituciones públicas, privadas o con financiamiento indirecto con obras sociales deficitarias. Salgo a "pasarla bien" en un touch and go, vuelvo con el germen de un hijo a cuestas y pido que el vecino responda con su dinero. "Uno puede hacer lo que quiera con su vida menos evitar las consecuencias", decía Raúl Scalabrini Ortiz.