
Por el Dr. Mario Luna y el Prof. Fabián Núñez
Profesionales de Jáchal
Los acontecimientos de la geopolítica mundial sea que emerjan en clave política, económica o jurídica, ofrecen aristas que son no solo contrapuestos, sino, francamente encontrados e incompatibles. Ese doble sentido en que se expresa la vida geopolítica actual debe estar claro para todos los países llamados a protagonizar las nuevas fases de unificación de los patrones internacionales de comportamiento para evitar atolladeros en el mediano y largo plazo. Por ello hay que dilucidar todas las caras del prisma complejo de la globalización e integración que como una dinámica poderosa supra nacional tiene la virtualidad de no posponer a ningún país.
Los dos bloques de sentido contradictorios son por un lado los fenómenos de los muros físicos o simbólicos que se han levantado por diversas razones en distintos puntos del universo. Y por otro lado, está el ingrediente conceptual-histórico de la integración continental e intercontinental mediante acuerdos de comercio o libre comercio. Echando una mirada a la experiencia mundial pasada, tenemos una herencia clara de enseñanza simbólica insoslayable. Puesto que hay un consenso unánime sobre un muro icónico que nació y murió en el pasado el cual es valorado bajo la premisa de que no debe repetirse. Ese compromiso mundial por la no reedición del muro esta desprendida de la lección del muro de Berlín.
Al día de hoy existen dos dinámicas que están rivalizando por su índole francamente inconciliable en un misma esencia conceptual afín. Una de ellas es la dinámica de los acuerdos generales de integración que profesan la libertad, pero, enfrente están las dinámicas que ponen juego los muros que niegan esa vocación real de convivencia universal. En consecuencia se determina que el problema de las dinámicas de integración son amenazadas y hasta cierto punto neutralizadas en su efecto práctico por el resurgimiento de los muros mixturados entre materiales y e inmateriales que proliferan en distintas partes del mundo. De ello resulta que el muro de Berlín ha vuelto transfigurado y multiplicado en diferentes causas en tanto es lo que estampilla la realidad de la geopolítica mundial y ello constituye un grave inconveniente al avance de ansiadas ideas de integración.
Hay muros entre áfrica y Europa. Hay muros latentes entre la misma Europa por la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea. Hay muros en Latinoamérica entre Venezuela y Colombia y otros países de la región. Hay muros que llevan a que mueran en el mediterráneo miles y miles de personas en naufragios que escapan de África en vista de mejores condiciones de vida. Hay muros en Corea. Hay muros por ingresos entre deciles económicos desproporcionados hacia dentro de cada sociedad que son inexplicables para una idea de integración basado en una ecuanimidad relativa, por ejemplo, si se compara el ingreso per cápita real entre un habitante de un país del Mercosur con uno de Europa. Hay muros cuyo monto de construcción supera lo que costaría solucionar en términos de fuentes de trabajo los problemas de migración de Centro América a EEUU, esto viene a cuenta del costo de U$S 22.000 millones que vale el muro en la frontera sur de EEUU.
