Hace un tiempo asistí a un seminario en el que el tema central fue el de la "Protección e intervención del patrimonio y el medio ambiente". Sería positivo poder repetir esta experiencia ante ejemplos de poco cuidado en la conservación del patrimonio cultural que hemos observado en los últimos tiempos.

 

El turismo religioso es una buena alternativa para
preservar el patrimonio cultural.

 

En dicho seminario el foco de atención estuvo centrado en la preocupación que existe a nivel público y privado de la pérdida de la calidad de vida, sus causas y la soluciones posibles dadas por la Conferencia de las Naciones Unidas en 1972, que expresa que la relación entre desarrollo y medio ambiente debe ser ecológico, social y sustentable.

Es un hecho que los temas ambientales no sólo corresponden a los profesionales sino también a la sociedad que tiene el derecho de opinar sobre la forma que se utiliza el ambiente.

En la actualidad, el patrimonio cultural necesita no sólo conservación sino una protección inmediata ya que perdería una gran parte de su sentido social y cultural. Recuperarlo significa recuperar la memoria y afianzar nuestra Historia.

Conocer y valorar el pasado no debe impedir que valoricemos también el presente. No se trata de revivir un espíritu que ya pasó, sino establecer una relación de la verdad histórica con la realidad de hoy.

La nueva historia debe rescatar lo cotidiano del hombre común, que permite acceder al conocimiento mediante la investigación para preservar el objeto cultural que se encuentra amenazado por la evolución de la vida social, lo que permite considerar al patrimonio cultural como un recurso no renovable, es decir único e irrepetible.

Los bienes culturales de nuestra provincia, signados por la trágica historia de los terremotos, deben ser cuidadosamente analizados, dada su fragilidad y capacidad de carga, aplicando diversos grados de protección en su uso.

La visión actual es considerar al patrimonio como soporte básico para rescatar nuestra identidad. Para ello al Patrimonio se lo debe usar, reconocer, vivenciar y se considera que una forma de resguardarlo y salvarlo es con el turismo.

Para ello hay que profundizar, en la formación del alumno de turismo, el concepto de patrimonio cultural, comprendiendo que este factor incide favorablemente en la tarea de preservación.

Al alumno de Arquitectura hay que prepararlo como persona capacitada en la conservación del patrimonio, para que cuando tengan que intervenirlo reconozcan el valor del mismo para fijar pautas de intervención.

Se debe tomar conciencia acerca de los legados del pasado desde la óptica de tomar el bien patrimonial como un poderoso operador cultural del turismo y más de identidad de nuestra provincia.