–PRIMERA PARTE–
En el Tercer Foro Mundial del Agua realizado en la ciudad de Kyoto, Japón, en marzo de 2003, se advirtió que a diario se vertían más de 2 millones de toneladas de desechos en ríos, lagos y arroyos de nuestro planeta. Para tener una idea más precisa de esta acción se puede aclarar que un litro de agua residual es capaz de contaminar unos ocho litros de agua dulce, de ahí el impacto que esta práctica tiene para una población mundial que cada vez más se enfrenta al desafío de un futuro signado por escasez de este recurso, en función del natural aumento de la población y el poco cuidado en preservarlo, en medio de un cambio climático que no favorece el panorama.
En la Argentina suman una decena las provincias con problemas de contaminación de ríos y acuíferos provocada en la mayoría de los casos por el propio hombre, a través de sus actividades industriales, o por la afectación de las napas con tóxico naturales como el arsénico. Cualquiera de los dos factores tiene un alto impacto social ya que priva a amplios sectores de la población la posibilidad de acceder al consumo de agua en forma segura, exponiéndola a serias afecciones en su salud y a la posibilidad de contraer distintos tipos de cáncer.
La importancia de preservar las fuentes de agua para consumo de la población radica en que el ser humano no puede prescindir de este recurso para vivir, ya que el 70 % de nuestro cuerpo es agua, y de su consumo depende la salud y la vida de las personas.
Por otra parte, si bien casi el 70 % de la población total del país cuenta con servicio de agua potable y el 45 % con cloacas, es un hecho que hay numerosas familias (cerca de 2 millones de hogares) que carecen de estos servicios esenciales y que deben recurrir a las perforaciones para abastecerse, con el riesgo de encontrar napas o acuíferos contaminados. En este contexto, si bien hay muchas poblaciones con estos inconvenientes, entre las que figuran algunas de San Juan localizadas en zonas rurales o semirurales (en Rawson, 25 de Mayo y Caucete, entre otros departamentos), que recurren a los pozos para abastecerse al no llegar la red de agua potable hasta los domicilios, es Buenos Aires donde se localiza uno de los más grandes problemas de saneamiento con cuencas naturales que van a desembocar en el Río de la Plata con aguas totalmente contaminadas.
Otras de las múltiples funciones del agua es la de poder disipar calor del organismo mediante su evaporación. Gracias a ello el hombre y los animales exponen superficies húmedas a ambientes secos y calurosos para provocar la evaporación del agua en dichas superficies y consecuentemente su enfriamiento.
Debemos añadir a sus funciones, la de servir de protección a estructuras externas del organismo, por ejemplo con la producción de lágrimas, o vehicular las sustancias nutritivas para toda la economía orgánica, y de entes defensivos a través de la sangre y otros líquidos orgánicos.
Dado que el agua es un componente tan importante para nuestra fisiología, debemos tener en cuenta tanto la cantidad como la calidad del agua que tomamos. El agua debe ser siempre potable, limpia, libre de contaminantes, de ahí la importancia de preservar en buenas condiciones las fuentes de donde se abastece la población.
La contaminación natural por la presencia de arsénico en el agua es tan grave para la salud de la población como la contaminación provocada por desechos industriales que son arrojados a los ríos o cursos de agua sin ningún tratamiento.
La primera vez que se habló en nuestro país de los efectos que producía el arsénico en las personas fue en 1917, al detectarse en habitantes de la población cordobesa de Bell Ville manifestaciones cutáneas y cardiovasculares. Pero recién en 1951 se determinó que el tóxico, que también podía producir distintos tipos de cáncer, estaba en el agua que consumía la gente. Desde ese momento se han efectuado numerosos estudios, aunque no todos los necesarios, para determinar las localidades afectadas y diversas formas de solucionar el problema que afecta y tanto a niños como adultos, sin acceso al servicio de agua potable por red.
