Después de seis años de bonanza económica, otro ciclo parece concluir. Como en la crisis de 2001, la situación financiera de las provincias es muy delicada.

Según el Instituto Argentino para el Desarrollo de las Economías Regionales, el conjunto de las cuentas públicas provinciales podrían alcanzar, este año, un rojo financiero superior a 11.500 millones de pesos. Por un lado la caída significativa de la recaudación y de los ingresos por coparticipación, y por otro el aumento vertiginoso en el gasto, explican este retroceso.

A la suba muy fuerte del gasto que se viene registrando en los últimos años, se agregó la parálisis en la actividad económica, que afecta sobre todo al interior del país, agravada por las empecinadas políticas del Gobierno nacional con el campo. Por ello, este año el PBI cerrará con una retracción importante, de no mediar un cambio en la situación internacional.

De las 24 provincias, sólo San Juan y San Luis proyectan cerrar 2009 en positivo. Nuestra provincia tiene presupuestado un resultado financiero de $ 82 millones, que a lo sumo podría derivar en un leve desvío.

La situación económica local no es sencilla, como la del resto del país, sin embargo la adecuada administración de sus cuentas públicas conjuntamente con el aporte de las regalías mineras, han podido romper con los recurrentes déficits. Esto permite contar con recursos propios, sin tener que apelar al endeudamiento de emergencia, o a la típica emisión de bonos para los compromisos proyectados, el pago de sueldos y el funcionamiento normal de la salud y la educación.