La canalización del Río Bermejo, un vasto proyecto energético y de desarrollo agrícola del Noroeste argentino con proyección en Bolivia e interés multinacional, ha vuelto a la agenda política de la provincia de Salta con repercusiones en medios económicos y financieros. Se trata de un ambicioso plan estratégico para el aprovechamiento integral y sustentable de la cuenca, cuyos estudios vienen desde hace casi dos décadas, con diversos avances según los avatares cíclicos, políticos y económicos de la Argentina.
Basta señalar las ventajas que traería este aprovechamiento como la sola mención de garantizar el riego a un millón de tierras fértiles con el propósito de crear una nueva pampa húmeda y la posibilidad de generar más energía que la presa de El Chocón-Cerros Colorados y del 50% de Yaciretá si se compara la capacidad hidroeléctrica factible de instalar. Impulsar este emprendimiento hidroenergético comprende la canalización del cauce para asegurar la navegabilidad, construir diques, acueductos, puentes y obras complementarias como canales de riego.
El plan estratégico para la Alta la Cuenca del Río Bermejo y del Río Grande de Tarija, Bolivia, es un proyecto binacional que se presentó en 2009 ante la OEA en virtud de la importancia de una infraestructura para desarrollo productivo que requiere grandes inversiones y existe interés de terceros países, el último Taiwan. Precisamente tras la financiación están empeñadas la Secretaría de Energía de la Nación y las provincias de Jujuy, Salta, Chaco, Formosa, Santiago del Estero y Santa Fe, ya que se ahorraría también el drenaje del río Paraná porque gran parte de sus sedimentos llegan del Norte por el Bermejo.
