Con el descenso de las temperaturas y mayores porcentajes de humedad en los cambios estacionales, las enfermedades de temporada se acrecientan, como la bronquiolitis, las crisis asmáticas y otros síndromes respiratorios fáciles de prevenir si se adoptan medidas de prevención, y más si se trata de curados que afectan a los chicos.
El más delicado es la bronquiolitis, enfermedad que inflama las vías aéreas inferiores y dificulta la respiración, en especial a niños menores de 2 años. Esta dolencia está provocada por el Virus Sincicial Respiratorio y es causante del 70% de las internaciones pediátricas durante los meses de invierno en la provincia de Buenos Aires, donde el ambiente es más propicio.
Si bien no hay vacuna específica contra la bronquiolitis, la inmunización antigripal que se aplica a los chicos entre los 6 meses y el año, produce un efecto protector de las enfermedades respiratorias, pero también contribuye el comportamiento de los adultos. Por ejemplo, una buena prevención es el lavado de manos con agua y jabón antes de tomar en brazos al bebé para darle de comer o de cambiarlo.
Además de no fumar cerca de los niños, es importante ventilar los ambientes, mantener las vacunas al día y amamantar hasta los 6 meses para evitar esta enfermedad que registra picos de riesgo en los bruscos cambios climáticos. Lógicamente los padres deben estar atentos para observar si el bebé respira con esfuerzo, tiene síntomas obstructivos, o fiebre. La inmediata consulta al pediatra, o concurrir rápidamente al centro de salud más cercano, puede evitar el avance de los síntomas, sin internaciones ni riesgos severos que pueden incluso poner en peligro la vida del niño.
