Las economías regionales están sufriendo los embates de los desequilibrios económicos internos, como los elevados costos de producción por efecto de la escalada inflacionaria, pero en el centro de fruticultura argentina, el Alto valle de Río Negro y Neuquén, la situación se agravó por causas externas que han llevado a la pérdida de competitividad exportadora, en particular por la devaluación rusa y los altos aranceles aplicados en la Unión Europea.

Pero el problema mayor lo plantea el cierre del mercado brasileño a fines de marzo último, con el argumento poco creíble de ese país, alegando haber detectado 15 cargamentos de fruta contaminados con Cydia pommonella, o "carpocapsa”, una plaga que Brasil eliminó hace un año.

En ese sentido las autoridades rionegrinas creen que la decisión brasileña va más allá de lo sanitario y le adjudican un trasfondo político, como suele ocurrir a modo de represalia, cuando Argentina restringe las compras agropecuarias de ese origen. Por ello las provincias productoras solicitaron la intervención de la Cancillería y del Ministerio de Agricultura de la Nación para que las autoridades brasileñas reviertan la decisión que consideran caprichosa, y promovieron una auditoría de los inspectores del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), que tendrá lugar la semana que viene en Brasil.

Claro que los tiempos diplomáticos y políticos son diferentes a los del agro, por lo que las perdidas semanales se estiman entre 3 y 4 millones de dólares de ingresos a los exportadores. Por ello la paralización de la cosecha impacta en miles de trabajadores que vienen cobrando en cuotas sus haberes, en tanto ha quedado en las chacras mucha fruta sin cosechar porque los productores primarios no pueden afrontar los costos y menos hay certeza de venta.

Este panorama se ha transformado en una crisis sin precedente en un sector que históricamente ha crecido por sus ventas al exterior, favorecido por por las políticas económicas que aseguraban certidumbre y por las ventas europeas, la conquista del mercado ruso y la demanda brasileña gracias a una calidad que ahora se cuestiona. La cesación de pagos se insinúa cada vez con mayor fuerza en un contexto que reclama la intervención urgente de la Nación para asistir financieramente a uno de los pilares del comercio exterior argentino y, en particular, a atender a los asalariados.