Argentina es el país de América del Sur que tiene el consumo de cocaína anual más alto de la región, según el informe Mundial de Drogas de las Naciones Unidas (ONU), que ha presentado recientemente en Viena, la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes.

El consumo de al menos una vez al año, en la población de entre 15 y 64 años, se ubica en un 2,6%, mientras que la media en América del Sur es del uno por ciento y, además, es el segundo país consumidor del continente detrás de Estados Unidos, dice el informe. Un equipo de investigadores del Conicet pudo probar que basta un día de abuso de esta droga para que se alteren los ritmos de sueño y vigilia, y se produzcan graves modificaciones neuronales.

El país dejó de ser de tránsito y pasó a ser un lugar donde crece fuertemente el consumo. Esa transición fue impulsada por la declinación de las ventas en los Estados Unidos, país que ha reducido el volumen por efectos de una eficaz lucha contra la droga y de efectivas campañas de prevención. En 2011 se produjo un récord de decomiso de marihuana en Argentina. Las fuerzas de seguridad federales secuestraron unas 92 toneladas de esa droga, cifra que supera en un 20% al volumen de lo incautado en 2010.

Hace unos días, cuatro toneladas y media de marihuana en panes fueron secuestradas en el operativo Centinela que se realizó en el partido bonaerense de Capilla del Señor. Esta droga ingresa en el país desde Paraguay con el único fin de ser consumida en el mercado local, ya que las investigaciones policiales han descubierto que solamente un porcentaje menor de la marihuana que transita por la Argentina circula rumbo a Chile. Para establecer una comparación en el significado de estos decomisos, se puede tomar como parámetro el llamado fallo Arriola, de agosto de 2009, con el que la Corte Suprema de Justicia de la Nación declaró inconstitucional el castigo a la tenencia de drogas para uso personal. En esa resolución se estudió el caso en el que los involucrados portaban cigarrillos de fabricación casera con 0,25 gramos de picadura de marihuana. A partir de esa base, puede determinarse que el secuestro anual de marihuana equivale a más de 360 millones de dosis para consumo personal.

El mercado de venta de drogas se reducirá si se logra ganar en eficacia y se extienden las campañas de prevención.