La ONU recordó que el número de personas al borde de la hambruna creció durante 2021, pasando de 34 millones previstos a principios de año a 41 millones en junio, de acuerdo con un informe del Programa Mundial de Alimentos (PMA).

El hambre entre los refugiados creció durante la pandemia a causa de la reducción de los fondos y la ayuda enviada durante la emergencia sanitaria, alertó el Programa Mundial de Alimentos (PMA) de las Naciones Unidas con motivo del Día Mundial del Refugiado, que se celebró hace unos días.

"Estamos viendo como el impacto del covid-19 en la financiación de los gobiernos donantes está afectando negativamente a nuestra capacidad de responder y apoyar a algunas de las personas más vulnerables del mundo", dijo la directora de emergencias del PMA, Margot van der Velden.

Tres cuartos de los refugiados en África oriental vieron reducidas a la mitad sus raciones de comida por la disminución de las ayudas que el PMA destina a diferentes regiones, indicó el organismo, con sede en Roma, en un comunicado.

En Tanzania bajó en un tercio la ayuda prestada a refugiados que dependen del PMA, mientras que en Jordania, la falta de fondos para los refugiados sirios podría dejar a 242.000 personas sin asistencia a final de agosto.

Algunos de los proyectos con mayores problemas de financiación están destinados a una gran cantidad de población refugiada, como es el caso de Uganda, donde el PMA ayuda a 1,2 millones de ellos y la caída de las ayudas fue del 80%.

 

Vidas en juego

Van der Velden advirtió que "las vidas de las personas más marginadas del mundo están en juego" y pidió a los gobiernos "que no den la espalda a los refugiados cuando más lo necesitan".

El PMA informó que esta reducción en los fondos recibidos coincide con un "crecimiento de los precios de los alimentos y de menos oportunidades para que los refugiados obtengan recursos por sí mismos, ya que se han reducido las economías informales durante la pandemia".

Además, el programa de la ONU recordó que el número de personas al borde de la hambruna creció durante 2021, pasando de 34 millones previstos a principios de año a 41 millones en junio, de acuerdo con un informe del PMA.

Roma, Italia
Agencia EFE

especial

 

  • Pandemia: Cada vez son más quienes son obligados a huir

Por Michelle Nichols 
Nueva York, EE.UU
Agencia Reuters
Especial

 
La cantidad de personas que se vieron obligadas a huir de sus hogares debido a conflictos, persecuciones y abusos a los derechos humanos, se duplicó en la última década, para llegar a 82,4 millones a fines del año pasado, dijeron en Naciones Unidas. 

"En el año del covid-19, en un año en el que el movimiento era prácticamente imposible para la mayoría de nosotros (…) 3 millones más de personas han sido desplazadas por la fuerza", dijo a Reuters el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados, Filippo Grandi. 

Casi el 70% de los afectados son de sólo cinco países: Siria, Venezuela, Afganistán, Sudán del Sur y Myanmar, según el informe anual sobre desplazamiento forzado de la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados, ACNUR.

"Desafortunadamente, las tendencias han continuado. Si tuviéramos que trabajar para actualizar las cifras (…) durante los primeros seis meses de 2021, probablemente veremos un aumento adicional de esos 82,4 millones", dijo Grandi. Alrededor del 42% de los desplazados eran niños. 

 

  • Nuevos focos de conflictos

Según dijo, el aumento de las personas desarraigadas de sus hogares se debió en parte a nuevos focos de conflicto, como el Norte de Mozambique, la región del Sahel en África Occidental y Tigray en Etiopía, junto con los estallidos en conflictos de larga duración en Afganistán y Somalia.

La ONU también se está preparando para un probable aumento del desplazamiento de civiles en Afganistán cuando las tropas estadounidenses e internacionales abandonen el país en septiembre, había dicho Grandi esta semana.

En medio de un aumento del populismo y el nacionalismo en la política global, Grandi pidió a los líderes mundiales que "dejen de demonizar a las personas"que se ven obligadas a desplazarse.

"Decir que la única forma de abordar este flujo de población es construyendo muros o empujando a la gente al mar es moralmente despreciable. Son seres humanos", dijo Grandi.

"Cualquiera que sea el motivo de la huida o del movimiento de los seres humanos, merecen plena dignidad como todos los demás".