En agradables conversaciones con gente mayor, personas que atesoran nítidamente en sus memorias lejanas vivencias, se va lentamente sacando el velo de ese mundo pretérito cotidiano, lleno de rasgos costumbristas donde sobresalían los lazos amistosos. En esa Chimbas de la década del "50 o "60, la gente acostumbraba a pasar sus tiempos libres no sólo en torno a la familia, sino también en otros espacios recreativos, junto a amigos, vecinos o "paisanos”, como se identificaban los diferentes grupos provenientes de España. Uno de estos lugares fue uno de esos típicos almacenes barriales, que solían disponer de un lugar netamente masculino, en las cuales se reunían esas características "barras” formadas por hombres de todo tipo de edad. Este almacén se ubicaba en la actual esquina de las calles Salta y Neuquén y pertenecía a don Francisco Guerrero, comercio que por muchos años fue uno de los más importantes del departamento. Estas "barras”, tenían como rutina reunirse todos los viernes a jugar al truco, a la par que degustaban de un buen vino, cerveza y si era invierno de una bebida más fuerte. Las tertulias duraban hasta altas horas de la noche, entre trago y trago, juego de por medio y siempre la conversación que incluía diversidad de temas. Este lugar congregaba a todo tipo de clientes, especialmente a los chacareros y uno que otro menesteroso, como ese "Juan Boliche” que el cantautor Piero describía en su canción homónima. El otro punto de recreación fue el célebre "Cine Sarmiento” situado sobre calle Mendoza y Reconquista, frente a la actual escuela "Ernesto A. Bavio”. A este cine -propiedad de Juan Cobos e Ignacio Castro- fueron cantidad de chimberos durante muchos años. Era la época en que los rollos de las diferentes películas llegan vía ómnibus desde la vecina provincia de Mendoza y después se distribuían en motos o bicicletas a los diferentes cines departamentales. En aquellos años las películas que más cautivaban al público eran las españolas, como las del célebre cantante "Joselito”, junto a las de toreros. Los días en que se proyectaban estos filmes se formaban grandes colas de carretelas y camionetas pertenecientes a los "gringos” de Chimbas, para adquirir una entrada. La gente asistía en familia y a la salida era seguro que se acercaban a una pizzería situada al lado del mismo cine. Por último otro punto de reunión, especialmente dominguero, recordado por pocos, fue una cancha de bocha, creo que fue la única que hubo en el departamento, y que se ubicaba sobre calle Neuquén, cerca de Mendoza, en la Villa El Salvador. Esta cancha nació por iniciativa de un poblador llamado Manuel Molina.
