–ÚLTIMA PARTE–

Después de una primera parte referida al cuidado de las fuentes de agua potable, el tema de la contaminación de los acuíferos es otro de los aspectos a tener en cuenta. Si bien la contaminación de la Cuenca Matanza-Riachuelo es la más conocida, al figurar como uno de los 10 sitios más afectados del mundo, en realidad en el Área Metropolitana Buenos Aires (AMBA) y el conurbano bonaerense (el conglomerado más habitado del país) existen dos cuencas más que son de gran importancia, que desembocan en el Río de la Plata y que padecen similares inconvenientes a la citada en primer término. Se trata de las cuencas del Río Reconquista, ubicada al Norte, y la del Arroyo Las Piedras y San Francisco, un poco más al Sur.

Producto de una actividad industrial que a lo largo de 200 años fue creciendo sin ningún tipo de controles, vertiendo históricamente sus desechos sin tratar. La contaminación de estas cuencas afecta a varios partidos bonaerenses, que obtienen el agua que consumen de pozos perforados en las inmediaciones, y el Río de la Plata de donde se extrae el agua que consume la población de Capital Federal y alrededores.

Según las estadísticas suman más de 3.000 las empresas radicadas en la Cuenca La Matanza-Riachuelo, de las cuales 251 plantas están vinculadas a la industria del cuero y pieles. De estas, cada 30 empresas 1 sola cumple con los procedimientos de depuración de los efluentes que son arrojados a los cauces, y que contiene gran cantidad de químicos o sustancias tóxicas, como mercurio, arsénico, zinc y plomo.

Es conocido por todos la gran cantidad de reclamos y anuncios vinculados al saneamiento del Riachuelo que históricamente se han efectuado sin que hasta la fecha se haya concretado el objetivo. En este sentido cabe señalar que el primer compromiso histórico para sanear este río lo tomó el Directorio del segundo gobierno patriótico nacido de la Revolución de Mayo de 1810 contra la corona española, y una de las últimas acciones se concretó en 2006 cuando la Corte Suprema de Justicia conminó a las autoridades de ACUMAR (Autoridad de la Cuenca Matanza-Riachuelo, formado por los gobiernos nacional, de la ciudad y la provincia de Buenos Aires) a sanear esta área con más de 500.000 habitantes, tarea que se emprendió pero que todavía está inconclusa.

Sanear el Riachuelo es considerada como una tarea pendiente y prioritaria para garantizar la salud de la población de Capital Federal y el conurbano bonaerense, donde en los últimos años han sido detectados graves casos de contaminación en niños y adultos. Asimismo es una de las tareas más complicadas ya que años de postergación e impunidad contra los responsables de esta gran contaminación han hecho que el Riachuelo, en inmediaciones del popular barrio de La Boca, sea una obra que implica remover del fondo del lecho del río, gran cantidad de chatarra, como también miles de toneladas de barros.

Así como está pendiente esta gran obra de saneamiento, las autoridades ambientales nacionales y provinciales deberían elaborar un plan de preservación de otros ríos y acuíferos del país, como el Paraná o la parte superior del Río de la Plata, para evitar que se conviertan en otros Riachuelos, privando a millones de personas contar con agua limpia y segura, en uno de los países en los que este recurso existe en abundancia y con muy buena calidad.