Un elevado porcentaje de objetos robados en las viviendas o en comercios no es más que artículos suntuarios cuya demanda en el mercado está vinculada al fenómeno del consumismo. Zapatillas de marca, celulares, relojes costosos, cámaras fotográficas, reproductores de DVD, televisores con tecnología digital de alta definición, joyas, y algunos otros equipos tecnológicos forman parte del botín preferido por la mayoría de los delincuentes, de acuerdo a las estadísticas que se manejan a nivel policial y reflejados en la crónica diaria.
Esto demuestra que el objetivo de los robos no está motivado por una necesidad impulsada por la pobreza, como la falta de alimentos o de vestimenta, inherentes a la subsistencia de una persona, sino por el afán de contar con productos costosos, que no son de primera necesidad, pero si muy deseados por la mayor parte de la comunidad y por lo tanto son muy fáciles de reducir en un mercado marginal que no es investigado en profundidad.
Los robos perpetrados a negocios en los que se venden productos de primera marca, como en una fábrica local de prendas para alta montaña -que en los últimos meses fue víctimas de varios atracos- ponen de manifiesto que los ladrones están en búsqueda de elementos costosos, que atraen en gran medida por el prestigio de sus marcas y por su valor comercial.
Hay casos en los que los delincuentes han incursionado con grandes dificultades en domicilios con el sólo objeto de llevarse algunos aparatos electrónicos sin tocar nada más, ni siquiera la ropa común, que no es de marca, ya que para los cacos no tiene un gran valor en la reducción. El desorden dejado en los domicilios saqueados, en búsqueda de dinero en efectivo, joyas y otros valores, es un indicativo que pone en evidencia el claro objetivo de los ilícitos.
Cada vez son menos los atracos que se concretan en locales de venta de alimentos, para llevarse mercadería de primera necesidad. De ingresar ladrones a un supermercado, el objetivo está centrado en los aparatos electrónicos o artículos costosos, como ropa y calzado deportivos, lo que constituye una buena pista para que las fuerzas de seguridad sigan los pasos de los delincuentes.
Evidentemente existe un activo mercado clandestino que debe desbaratarse. Sin reducidores no habrá compras ilegales.
