Frente a una pandemia, son tan válidas las medidas preventivas aconsejadas por los especialistas como las actitudes solidarias de la población, en particular la conducta ética de los principales actores.

Una emergencia social, como la gripe A, requiere la honestidad y el sentido común, que juntas tendrán mayor contundencia que el oportunismo especulativo observado en un relevamiento de este diario. Elementos básicos, como los de limpieza y desinfectantes, caso del alcohol en gel, han desaparecido de las farmacias, supermercados y comercios del rubro por compras abusivas de la población, y la provisión de antivirales por parte de las droguerías es ínfima: 2 o 3 por farmacia, cuando lleguen a San Juan.

Este panorama se agrava con perfil económico. Los precios de insumos, como el barbijo, son una referencia de la gran escasez desequilibrante de la oferta y la demanda. Hasta hace dos semanas, el barbijo simple costaba en nuestra ciudad 80 centavos, ahora, si se encuentra, 2,60 pesos. Y, según la calidad del elemento protector, puede trepar hasta $ 18 la unidad. Vale aclarar que los valores dependen de los proveedores, en general de fuera de la provincia.

Es necesario fomentar el consumo responsable y solidario del público y alcanzar un acuerdo ético entre la Dirección de Defensa del Consumidor, la Asociación de Farmacias y el Centro Comercial, para buscar un mejor manejo de los precios de los elementos vinculados a la higiene preventiva.

Es también importante que la derivación de enfermos al hospital público sea para quien no posea ninguna cobertura médica.