Lo que se votará en mayo no van a ser slogans ni lemas, va a ser un cambio de paradigmas. Los candidatos tienen que aclarar cómo harán para erradicar la pobreza, la desconfianza y cómo trabajarán por el bien común y no sólo para su sector. 

 

¿Y si, mientras resolvemos la puja distributiva por lo que no enfrentamos antes, incentivamos ahora la puja contributiva, es decir, invitando a participar en el generación del PBI a todos, facilitando la inclusión con la capacidad ociosa de todos los sectores y hasta de los individuos?

El accionar excepcional de nuestros próceres y el acierto de la educación pública gratuita junto con el aporte generoso de todos los credos y la corriente inmigratoria, determinó que Argentina siempre estuviera vinculada a un espíritu profundamente innovador. No solamente lo confirman nuestros unicornios y las generaciones de compatriotas que son inspiración aquí y en el exterior, también lo hacen cada día nuestros científicos, educadores, funcionarios públicos y privados, trabajadores, empresarios y emprendedores. Todos ellos, que frente a la incertidumbre global del resultado de las relaciones entre países con relación a la cooperación y la supervivencia de nuestra especie, creen en la esperanza de seguir transformando sus vidas y la de Argentina en la comunidad de naciones para que todos podamos crecer y ser mejores, cada uno según su capacidad.

Un equilibrio delicado

El delicado equilibrio entre la delegación del poder de gestionar del Estado y el poder de la acumulación de capital para administrar en favor de los intereses de la comunidad puede perjudicarse mediante el capitalismo de amigos del gobierno. Ellos, aun con su logros, terminan favoreciendo las autocracias que se autocompensan a veces hasta groseramente para concretar "El sueño de todos". Esto, en desmedro de la comunidad (con más del 30% de la población pobre que las mantiene en el poder a través de la mercantilización del voto), a la que dicen servir y por la que sacrifican su vida, haciendo un culto de la personalidad del gobernante. Este da cátedra de cómo resolver sus obligaciones con el pueblo, que no puede cumplir hasta que desaparezcan los enemigos internos y externos; exponiéndonos a sus veleidades y poniendo en riesgo nuestra supervivencia, creando una épica artificial que algunos creen honesta y que la historia nos demuestra que sus "pies de barro" no pueden sostener.

El accionar excepcional de nuestros próceres y el acierto de la educación pública gratuita junto con el aporte generoso de todos los credos y la corriente inmigratoria, determinó que Argentina siempre estuviera vinculada a un espíritu profundamente innovador.

Equilibrio en las relaciones Estado-actividad privada

Esto también constituye una amenaza al equilibrio entre las relaciones del Estado con la actividad privada, la influencia decisiva del poder financiero y de capitales muy volátiles que a veces no sostienen inversiones sustentables y que frente a las inevitables disrupciones tecnológicas, ambientales, de financiamiento y de mercado entre otras y que son inherentes a la evolución, privilegian sus intereses frente a los de la comunidad que les permitió crecer en el país y en el exterior. 

La conciliación de las oportunidades de inversión con las obligaciones del Estado para favorecer a la comunidad, ofrecen una ocasión inmejorable para poner en evidencia las habilidades para concretarlas y satisfacer las necesidades de corto, mediano y largo plazo que nuestro país requiere. 

 Egoísmo y falta de participación 

El resultado de nuestro egoísmo y falta de participación en la gestación de ese delicado equilibrio entre el gobierno y la actividad privada que favorezca los intereses de la comunidad ha permitido la generación de desigualdades brutales en nuestro país y en el exterior promoviendo enfrentamientos y guerras que favorecen la industria bélica (en todas sus manifestaciones, incluyendo la bacteriológica, entre otras), junto con el crecimiento irrefutable de la corrupción y la droga en todas sus etapas. 

Lo que vamos a votar en mayo no van a ser slogans ni lemas, va a ser un cambio de paradigmas que favorezcan ese difícil equilibrio y que los candidatos tienen la oportunidad de aclarar cómo lo van a hacer para erradicar la pobreza y la desconfianza ya que el tiempo de tolerancia a los cambios inevitables resulta cada vez más breve.

 

 

Por Ing. Mario Enrique Graffigna Bustelo
MP 2912