En el arte de gobernar, es importante tener presente que nadie es indispensable, que las circunstancias de la vida pueden hacer que el gobernante principal deba delegar en algún momento. En este sentido claro y puro, Cervantes lo grafica perfectamente debiéndose tener presente en quien se deja los hilos de la conducción del pueblo en estas instancias y los códigos a tener en cuenta.

…Sancho Panza consigue gobernar una ínsula. La misma que el Quijote le había prometido con tal de que éste se convierta en su escudero. Aunque obviamente su gobierno es simplemente una jugarreta de los duques socarrones con los que se encuentran en su camino a Zaragoza. Desde el capítulo XLII al XLIII se desarrollan "’Los consejos que el Quijote da a Sancho Panza antes de partir a su gobierno”. Esta lista obligatoria para ser un buen mandatario es una oda a todo lo que engloba el concepto de honra de los españoles. Principalmente, desde la sabiduría del ingenioso hidalgo emergerá los pasos de cómo realmente deben ser quienes dirijan un pueblo.

Digo que engloba todo el concepto de honra porque bajo éste subyacen dos más: la mesura y el accionar. Me atrevería a decir que por primera vez existe un equilibrio entre el ser y el parecer. El parecer está en cada uno de los pasos a seguir para poder concebir a un ser (mandatario) mesurado y discreto: Lo segundo, "’has de poner los ojos en quien eres, procurando conocerte a ti mismo, que es el más difícil conocimiento que puede imaginarse. Del conocerte saldrá el no hincharte como la rana que quiso igualarse con el buey, que si esto haces, vendrá a ser feos pies de la rueda de tu locura la consideración de haber guardado puercos en tu tierra.” Lo que el Quijote trata de pedirle a Sancho es que haga un examen de conciencia y explore en sí sus virtudes y que jamás niegue su linaje al asumir el poder. Una lección de humildad, de prudencia y más que nada de sabiduría, que es el principal punto en que se hará hincapié a la hora de tomar decisiones.

En esta primera ronda de consejos, el Quijote pretende fusionar la honra entre lo que nosotros llamaríamos reconocimiento de las raíces, el respeto de la identidad y sobre todo la autoestima. Digo que pretende hacerlo confluir con la honra porque funciona como una dimensión de la imagen, de lo que nuestra concepción de nosotros mismos y cómo nos proyectamos. El Quijote agrega el lado intelectual, cada una de las acciones de Sancho serán la dirección para que su discreción siga creciendo y eso abonará a que se convierta en un mandatario justo.

"’Si estos preceptos y estas reglas sigues, Sancho, serán luengos tus días, tu fama será eterna, tus premios colmados, tu felicidad indecible, casarás a tus hijos como quisieres, títulos tendrán ellos y tus nietos, vivirás en paz y beneplácito de las gentes, y en los últimos pasos de la vida te alcanzará la muerte, en vejez suave y madura, y cerrarán tus ojos las tiernas y delicadas manos de tus terceros netezuelos. Esto que hasta aquí te he dicho son documentos que han de adornar tu alma; escucha ahora los que han de servir para adorno del cuerpo.

Más que nada, el hincapié de este primer consejo es la imagen personal concentrada en la higiene: conforme nos ven, nos tratan. Ahora, viene el de los alimentos: Come poco y cena más poco; que la salud de todo el cuerpo se fragua en la oficina del estómago. Sé templado en el beber, considerando que vino demasiado ni guarda secreto, ni cumple palabra. Ten cuenta, Sancho, de no mascar a dos carrillos, ni de eructar delante de nadie.” El Quijote recomienda esto para que el empacho no le lleve a decir necedades al nuevo gobernador.

La mesura también se aplica en la retórica: Sancho hila refranes a cada momento para poder argumentar. El Quijote está en contra de eso, le quita la seriedad a la conversación y que de cierta forma, siga siendo rústico y áspero en su forma de expresarse: "’También Sancho, no has de mezclar en tus pláticas la muchedumbre de refranes que sueles; que puesto que los refranes son sentencias”

El último consejo engloba tanto la mesura de los hábitos y las acciones de Sancho para una posteridad erigida en el reconocimiento: "’Este último consejo que ahora quiero darte, puesto que no sirva para adorno del cuerpo. Tu vestido será de calza entera, ropilla larga, herreruelo un poco más largo; greguescos, ni por pienso; que no les están bien ni a los caballeros ni a los gobernadores.”

Aquí terminan los segundos consejos; fusionados con los primeros tenemos una imagen pero más que eso, una honra en transición: Sancho debe valerse de su nueva posición para trascender.

Sin duda alguna el quijote, da las pautas claras de conducción de un gobierno. Ser un buen Sancho, es sin duda la tarea mas difícil, aprender del conductor principal, respetar sus decisiones, continuar con su trabajo, no es cosa fácil.

Cabe adaptar humildemente los consejos del quijote, con lo sucedido en nuestra provincia después de la tragedia del 11/10. Seguramente no hubiese podido ser posible mantener el timón, sin la escuela política del mandatario, si no hubiese existido la humildad, la enseñanza y la practica. Ser un buen Sancho, no es solo creerlo sino serlo.