La expectativa política mundial se centra hoy en Venezuela, escenario de elecciones municipales que son una prueba de fuego para Nicolás Maduro, de quien todavía hay dudas sobre la legitimidad de su triunfo en las presidenciales de abril último, por el escaso margen de votos frente al opositor Enrique Capriles.
Estos comicios son una suerte de plebiscito de la revolución bolivariana en momentos de grave crisis económica con una de las inflaciones mayores del mundo, casi 55% anual, altísimo desabastecimiento, precarios servicios públicos y crecimiento ínfimo para una potencia petrolera. La "’guerra económica” de Maduro contra supuestos empresarios especuladores y sectores desestabilizadores, con medidas populistas y demagógicas, complican más el oscuro panorama político local.
Los casi 19 millones de venezolanos serán protagonistas para encauzar el rumbo del país, al elegir a 335 alcaldes municipales, un alcalde metropolitano y otro distrital de jurisdicción especial, así como 2.500 concejales. En esta coyuntura está en juego la disputada Alcaldía Metropolitana de Caracas, distrito en el que sufragan los electores de los cinco municipios que componen la capital, actualmente en manos del opositor Antonio Lezama, quien va por la reelección. Esta jurisdicción es emblemática, luego del triunfo de Lezama en 2008, y la maniobra de Hugo Chávez para despojarlo de poder con la complicidad de la Justicia y el Parlamento chavistas, al crearse el cargo de jefe de gobierno del Distrito Capital, nombrado por el Poder Ejecutivo para recortar atribuciones al alcalde, como el manejo de la Policía Metropolitana, hospitales y servicios. Por eso los resultados revelarán hasta que punto sigue confiando en el chavismo.
