Mientras la Nación apura un arreglo con las petroleras para solucionar el grave problema que ocasiona a los transportistas las entregas restringidas de gasoil subsidiado, que les cuesta cuatro veces menos que el precio de venta al público, los pasajeros sufren los inconvenientes del recorte de frecuencias.
El problema de la menor circulación de colectivos urbanos y de media distancia es de alcance nacional y comenzó a agravarse a mediados de la semana pasada cuando las empresas dispusieron acotar los circuitos por falta de carburante barato, la única posibilidad que tienen para no resentir la rentabilidad. El problema se origina en la caída del acuerdo del Ejecutivo nacional con las petroleras, en particular con YPF por ser el mayor proveedor, donde se habla de una deuda de 100 millones de dólares que el erario debe cancelar para volver a una normalidad relativa, ya que Esso y Shell ya dejaron de suministrar gasoil subsidiado en las áreas cubiertas por estas empresas.
La solución tiene que ser progresiva, partiendo de la base de que es necesario reducir los subsidios que indiscriminadamente presta el Estado. En esta cuestión nada tienen que ver los gobiernos provinciales, aunque les cae a ellos las protestas de los usuarios, rehenes de otra pelea por servicios públicos incumplidos.
En San Juan la situación es preocupante, porque los usuarios han observado el recorte y lo sufren en mayor o menor medida lo que provoca malestar y dificultades a veces extremas. Si pensamos en los escolares que tienen que realizar actividades físicas en horarios de la siesta, la interrupción del servicio obstaculiza su concurrencia habitual a ese tipo de clases. Los empleados de diferentes actividades cuyas rutinas no coinciden con los horarios pico, también retrasan la llegada a sus hogares, limitándoles el contacto familiar. Debe pensarse que los colectivos están inscriptos en la vida cotidiana y no pueden separarse de la comunidad porque constituyen un servicio prioritario y como tal prestan una utilidad manifiesta, lo que da sentido a su existencia, un trastorno que se complica aún más en horas de la noche.
La solución tiene que ser rápida y es un tema complejo porque escapa a la provincia, pero ante todos están los pasajeros, cuya desprotección requiere medidas de emergencia, mientras la Nación renueve el acuerdo con YPF.
