La pretensión de la Municipalidad de Ullum de cobrar por el ingreso a un sector del río San Juan, en ese departamento, ha generalizado una polémica, con un estallido de comentarios adversos en las redes sociales, al considerarla como una medida oportunista. La gente observa que esa zona se torna muy concurrida en estos momentos ante la imposibilidad de llegar a las riberas del dique por la notable bajada de las aguas del lago. Es decir, es una alternativa de las circunstancias enmarcada en la emergencia hídrica.

En principio debe quedar bien en claro que quien tiene jurisdicción sobre las márgenes del río es la Secretaría de Recursos Hídricos, como en toda la infraestructura de riego de San Juan, aunque el cauce atraviese diferentes municipios. De allí la decisión de montar un operativo policial para impedir el acceso al lugar de recreación, hasta tanto se aclare el confuso episodio que ha dado lugar a tantas protestas de sanjuaninos y visitantes, frustrados en sus paseos del último fin de semana en ese lugar de aguas tranquilas.

Aún si la intención del intendente fuera razonable, para cobrar una entrada primero se deben ofrecer servicios básicos, como sanitarios -por ejemplo baños químicos-, basureros, limpieza del predio y vigilancia para vedar el ingreso a lugares peligrosos mediante la señalización correspondiente y guardavidas, como existen en todos los balnearios autorizados. Recién entonces se podría avanzar con la idea de la "entrada popular” que insinuó el intendente, si es que corresponde, ya que podría ser discutible por tratarse de un lugar público fuera de la órbita comunal.

Según confirmaron las fuentes policiales consultadas por este diario el domingo último, los uniformados tenían la orden de prohibir el ingreso "por no estar garantizadas las medidas de seguridad”, de acuerdo a lo manifestado, y por ello se montó el operativo de disuación sobre una huella que conduce al río,lo que sorprendió a muchos automovilistas que se disponían a pasar el día allí.

El primer interrogantes conocer cuales son esas medidas, teniendo en cuenta que no se conocen -por lo menos no tienen difusión pública- los resguardos normativos aplicados a las márgenes de los ríos de nuestra provincia.

Pero siempre es bueno mirar hacia los lugares donde los ríos son parte del atractivo turístico, caso de las sierras de Córdoba, de San Luis y de los de la Patagonia convocantes de la pesca, para comprender la realidad de las cosas y poder actuar con sentido común.