Los carnavales sanjuaninos de los años 30, 40, 50 y 60 trascendían las fronteras provinciales. Lo que quedó de ellos hasta 1976 terminó de extinguirse con la dictadura militar. La empresa ferroviaria De Buenos Aires al Pacifico promocionaba en el resto del país ofertas de pasajes ida y vuelta con descuentos para no perderse la celebración sanjuanina, denominada entonces "’Carnaval de antaño”, de la que participaban carruajes de toda la provincia. Llegó a hacerse fuerte en el entonces incipiente calendario turístico nacional y San Juan comenzó a conocerse también como "Capital del Carnaval”. De tal manera que, la guía turística de San Juan del año 1942, probablemente la más antigua que se haya realizado, comienza diciendo al referirse a las fiestas de Carnaval en nuestra provincia: "Difícilmente se realicen en otra parte de nuestro país fiestas de Carnaval tan interesantes como las de San Juan. Ricos y pobres, grandes y niños, participan con extraordinario entusiasmo en los festejos que congregan enormes multitudes en los corsos y desfiles”.

Si bien algunos departamentos de San Juan recuperaron la celebración, pero con cierta discontinuidad, hoy esa pesada y honrosa herencia es llevada con enorme orgullo por Chimbas, cuyas carnestolendas llevan una persistencia de varios años y son organizadas desde el municipio, pero con el protagonismo indiscutible de los vecinos e instituciones del departamento. Eso le da auténtico carácter "popular”, porque queda demostrado que la raíz de la fiesta está en los chimberos mismos. Precisamente, es la particularidad que en el mundo ha tatuado el carácter de popular en las fiestas colectivas de los pueblos durante años y a veces, siglos. Podrían darse notables ejemplos, sobre todo en Europa y algunos países latinoamericanos, incluida la Argentina profunda. Es decir, se trata de una participación masiva en la producción de la fiesta y no sólo en el disfrute como espectadores.

Fue el magister licenciado José Casas en "Identidad y Cultura en la tierra del viento y la arena” (UNSJ), quien le dio forma científica a esta realidad, en entrevistas con directivos y miembros de distintas comparsas de barrios en Chimbas, al sacar, entre otras conclusiones que ellos mismos son quienes perfilan "las características y contenidos de su actividad cultural (…) y tiene forma institucionalizada a través del Municipio”.

Así, de los antiguos pomos de plomo blando, flores, serpentina, papel picado, ingeniosos disfraces y comparsas con guitarras, quenas, etcétera, los vecinos del departamento, con el fuerte y comprometido apoyo del intendente Mario Tello, han introducido modernas innovaciones. Por eso, el carnaval chimbero tiene características "tradicionales y novedosas” a mismo tiempo, y se ha convertido en una manifestación cultural que, coincidiendo con Casas, "es una forma de cultura que expresa desde adentro a grupos sociales”.

Pero, ¿es este "Carnaval por siempre” similar a aquellos de antaño? Evidentemente, no. Y no tendría por qué serlo. Cada época impone su impronta. Pero se ha recuperado la esencia de una fiesta que nos marcó y que ahora no morirá, porque si un día viene un intendente que resuelve eliminarla por razones de presupuesto, etc., estará la gente anónima y la dirigencia vecinal para decir, "la fiesta es del pueblo y no se detiene”, pues son miles los vecinos que trabajan todo el año en la organización desde sus casas y sedes vecinales. Sin ir más lejos, el propio intendente Tello tuvo que pensárselo mucho para suspender este año el Carnaval ya preparado y anunciado, a raíz de la inédita cantidad de lluvias caídas que provocaron grandes problemas en numerosas familias del departamento, para priorizar la atención a los damnificados. La gente lo comprendió solidariamente y para evitar que el trabajo de todo el 2013 quedará guardado, la autoridad municipal resolvió preparar una jornada para que todos pudiesen, por lo menos, apreciar el resultado de tanto esfuerzo y al mismo tiempo ayudar con donaciones a los afectados.

Es que, finalmente, se trata ni más ni menos de una empresa ciudadana que no tiene nada de frívola porque la transmisión oral y escrita dice que es una celebración de más de 5.000 años en el mundo y que tiene lugar antes de la cuaresma cristiana, entre febrero y marzo. Para Chimbas ya constituye un sello de identidad, fruto del empeño por conservarlo para las nuevas generaciones. Por todo ello, es justo felicitar a los chimberos por darnos la ocasión, con profesionalidad y continuidad, de gozar de un espectáculo que viene del corazón de cada uno y explota feliz en la calle de todos. A pesar de las emergencias climáticas.

(*) Periodista.