Convencido de que la economía sólo responde a los dictados del poder, el presidente venezolano Hugo Chávez, enfrenta una dramática situación social, al verse forzado a devaluar la moneda por la caída de los precios del petróleo, principal ingreso del país.
Lejos de los años en que el barril de crudo tocaba los 170 dólares y este presidente recorría el mundo regalando millones de dólares para mostrarse como artífice del socialismo del siglo XXI, ahora trata de contener con el uso de la fuerza el empobrecimiento interno.
La devaluación ordenada por Chávez, rige desde ayer, con una cotización de dos tipos de cambio: uno de 2,6 y otro de 4,3 bolívares. La primera es para las importaciones prioritarias: alimentos, salud, maquinarias y equipos, ciencia y tecnología y todas las importaciones del sector público, remesas familiares o recursos de consulados y embajadas acreditadas en Venezuela. El resto, 4,3 bolívares por dólar, que el presidente llama "dólar petrolero", será para cubrir los requerimientos del sector automotriz, del comercio y de las telecomunicaciones.
La desesperación chavista de ver la estrepitosa caída de los recursos y sin posibilidad de recurrir a financiamiento externo, además de prepararse para continuar en el poder previendo una campaña política que necesita la caja del clientelismo, llevó a la devaluación con las secuelas que esto implica. Por eso recurrió otra fórmula populista, que va derecho al fracaso: contener la escalada inflacionaria regulando precios y controlar las subas con el Ejército, la Guardia Nacional y piquetes del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), en apoyo del organismo fiscalizador.
Hugo Chávez les recordó a los comerciantes que, por la especulación, recientemente el Estado asumió el control de los bancos que estaban en poder de "saqueadores del pueblo". "Señores plusválidos: les vamos a quitar sus negocios y se los vamos a dar a los trabajadores (…); yo les agradezco mucho que ustedes hagan lo que tienen que hacer para permitirme recuperar sus negocios, como les agradezco a los banqueros ladrones", dijo en su programa televisivo dominical.
La revolución bolivariana no parece aprender las lecciones de China y Vietnam, para citar dos naciones comunistas que crecen gracias al exitoso modelo económico de mercado.
