Solemos tener cero en pensamiento, cuando nos dejamos llevar por los impulsos. Oportunamente, los argentinos deberíamos ser devotos de la Ley, porque sin ella solo impera la anarquía, el peor de los males sociales. Algunos marxistas, suelen estar en contra del Derecho y la Ley, puesto que lo ven como un arma para legitimar dominio sobre los más débiles.

Si repasamos la historia del derecho, el Código teodosiano (435 dC) promulgaba leyes que estaban a favor del despojo, persecución, tortura, la pena de muerte para paganos. Como las leyes antisemitas nacionalsocialistas (1933) o de Vichy (1940), que legitimaban la explotación, golpear a aquellos que no fueran blancos. La Justicia definida en el Derecho y la Ley resulta más profunda que la pensada solo para favorecer a los amigos. Pero, también va en contra de la misma Ley, cuando en situaciones es utilizada desde arriba para ilegitimar la reacción de las masas, si se avala alguna opresión rutinaria. Solemos conformarnos viendo el río desbordado, pero muchas veces no percibimos los afluentes de fondo, que lo hacen ser tal.

Para no quedarnos en las consecuencias, prefiero una Justicia que lleve a la Igualdad. O sea, para ser claro sin confundir, una igualdad que lleve a una justicia natural e independiente. Mas libre de aquellas crispaciones jurídicas-políticas que se repiten en la historia. Respeto el Librepensamiento que nos haga libres desde nuestra posición, como personas. Alguien me dijo que en nombre de Dios se mata, pero esta naturaleza no provino del derecho natural de los creyentes, sino de algunos que se creyeron dueños de administrar Justicia, apoderándose ilegítimamente del poder de Dios.

La misma historia atestigua innumerables casos de una Justicia más humana que divina, más allá de las religiones, distanciada de los desamparados por el pensamiento liberal. El mismo Jesús histórico, fue duro en los pasajes bíblicos, con los que se creyeron poderosos y justos.

El librepensamiento que nos hace libres, es el que nos hace ser verdaderamente justos. Y, en este contexto, es cuando hay intelectuales que solo entienden aquello que les conviene a la realidad del momento. Ello, es debido a que el librepensamiento respetable, es aquél que nos condiciona y determina a hacernos cargos de los que decimos de por vida. La intelectualidad es vacía o el idealismo vacuo, cuando se es injusto lejos de la verdad, que es la realidad, o cuando no definimos las cosas por lo que son, sino por la conveniencia oportuna. No es un error conceptual o algo superficial, o de doble filo, decir que el pensamiento sesgado, pueda contribuir a una falta de amor hacia las personas, en esos casos concretos en los que puede ser servil a intereses particulares. Valoro el librepensamiento que nos ayuda a ser justos. Como respeto, por ejemplo, a la justicia natural que nos dignifique, pero no tanto al derecho positivista actual, que en algunas ocasiones, favorece al capitalismo liberal de amigos.

En este sistema, muchos defienden el "Librepensamiento”, que es más lógico y profundo. El "Idealismo” es mas práctico, superfluo, más emocional, pero no vacuo. Yo me refiero al idealismo romántico, a aquel idealismo que nos aleja de la realidad, y que no significa entenderlo como odio o desamor, sino la de aquel bohemio, que construye fantasías. Una cosa es pensar y otra el pensamiento. El pensar conduce a lo pensable. Lo propio del hombre actual es que no va propiamente al conocimiento profundo, sino a la necesidad de pensar, o algo a que atenerse, construyendo la verdad. A ello, me refiero, cuando hablo de "Despensamientos”. Muchas veces nos equivocamos en las conductas por errores de concepciones. Siguiendo a Heidegger "no hemos aprendido propiamente a pensar, y nuestra postura todavía consiste en situarnos, en la atmósfera del pensar”. Yo creo en el librepensamiento, pero libre de todo idealismo y particularismo, anclado en la razón lógica realista, para colocarnos en la atmósfera propia del pensar. Muchos hombres de la ciencia creen que son los sabios profundos de la intelectualidad, cuando en realidad solo se quedan en la atmósfera. La Filosofía es el razonar como objeto de la lógica, algo que no es superfluo, sino intelectual. La ciencia no es un pensar, hablando propiamente, sino que carece de pensamiento. El pensar es un acto psíquico que tiene lugar en el tiempo, formulado por un sujeto librepensante, pero que aprende un pensamiento en una situación objetiva.

Es que, quedarnos en "la atmósfera del pensar”, lleva al actuar superficial, con un cero en pensamiento. Y, nos lleva a acostumbrarnos a la "Justicia” de víctimas en las catástrofes, animalizarnos en venganzas, obreros despedidos, aulas deplorables, la vida alejada de lo natural, la animalización, fealdad y a la justicia por mano propia. En este pensar no resulta el Derecho, porque basta actuar contra la Ley, que sino es natural, está llamada desde el librepensamiento, a encontrar su propio fin.

(*) Periodista, filósofo y escritor.