Sin pretender menospreciar la importancia que las redes sociales han adquirido en los últimos tiempos, es necesario advertir el gran cúmulo de informaciones que se ofrece a través de ellas, que son falsas o no están debidamente chequeadas, con las que se busca crear conmoción. La situación ha llegado a tal extremo que hace unos días la Sala de prensa del Vaticano tuvo que salir a aclarar una noticia difundida por Twitter sobre Benedicto XVI.
Con un perfil falso, un supuesto periodista italiano, que suplanta a conocidas personalidades de la Iglesia Católica, anunció el fallecimiento del ex Sumo Pontífice, sin que sea verdad. En esta ocasión utilizó el perfil del cardenal Parolin para encender todas las alarmas en la web. Ya había hecho algo similar en marzo de 2013, cuando publicó esta misma información en nombre del cardenal Jean-Louis Tauran. De la misma manera, este falso informador ha tenido la osadía de anunciar la muerte de otros personajes famosos como Fidel Castro, JK Rowling o Pedro Almodóvar, utilizando las redes a la que mucha gente otorga gran credibilidad.
En esta misma Sección Opinión, en la parte reservada a las cartas de los lectores, una de las colaboradoras advirtió hace unos días sobre dos informaciones que se estuvieron difundiendo por las redes sociales y que no eran ciertas. Una de ellas fue la del cambio de uso horario que, se aseguraba, comenzaría a regir en nuestro país; y la otra, la referida a la muerte del expiloto de Fórmula Uno, Michael Schumacher. En esa ocasión, la lectora daba gracias a los medios ‘serios” de comunicación que no se hacen eco de informaciones antes de chequearlas debidamente.
En el caso de la falsa noticia de la muerte de Benedicto XVI, desde el Vaticano manifestaron que en cualquier caso, para reconocer si una noticia sobre el Papa es auténtica, es importante tener en cuenta dos puntos: Primero, que ningún cardenal anunciaría por Twitter el fallecimiento de un Papa. Y segundo, que si la noticia fuera cierta, sería inmediatamente confirmada por la Sala de prensa del Vaticano, algo que obviamente en esa ocasión no ocurrió.
Esta recomendación vale para toda la información que se difunde a través de las redes sociales ya sea de áreas oficiales de gobierno o entidades, o de sectores privados que en ocasiones suelen utilizar estos medios para dar a conocer sus actividades. Las fuentes o procedencia de la información que circula por la red de redes debe estar sujeta a su verificación, caso contrario se puede incurrir en el error de estar difundiendo datos falsos.
